Neofifí
Gerardo Fernández Noroña llegó en 2025 a la cúspide institucional como presidente del Senado y salió convertido en el mejor retrato de la contradicción. Predicó austeridad desde una casa de 12 mdp en Tepoztlán, defendió el reparto mientras volaba en business y justificó lujos con el mismo tono con el que los condenaba. Se peleó con Alejandro Moreno, le gritó a Lilly Téllez y convirtió la tribuna en ring, todo mientras su discurso social chocaba con su estilo personal. Fernández Noroña no suma, polariza. Cumplió su objetivo político, sí, pero pagó con credibilidad. Utilizó al Congreso para montar su espectáculo banal. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.