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¡No lo dejes pasar!

Personas pueden tardar hasta 10 años en buscar ayuda por salud mental o adicciones

  • El estigma social y la negación del problema figuran entre los factores que retrasan la atención

  • Especialistas llaman a fortalecer la prevención, la empatía y las redes de apoyo

Osiris Muñoz

Xalapa, Ver., 27 de octubre de 2026.- Una persona puede pasar hasta diez años antes de buscar atención profesional por un problema de salud mental o una adicción, advirtió el especialista en psicología Daniel Castañeda Enríquez durante un foro dedicado a analizar los desafíos en esta materia y su relación con la prevención de las adicciones.

En el encuentro, denominado “Los retos de la salud mental y su impacto en la prevención de adicciones”, realizado como parte de la jornada por el 50 aniversario de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), destacó la necesidad de promover la empatía, aprender a reconocer las emociones y fortalecer las redes de apoyo para facilitar la búsqueda de ayuda.

Castañeda Enríquez explicó que la negación del problema, los prejuicios sociales y la dificultad para aceptar que se necesita apoyo profesional pueden prolongar el tiempo que una persona tarda en acercarse a los servicios especializados.

Advirtió que esperar demasiado puede tener consecuencias en diferentes ámbitos de la vida, entre ellos las relaciones familiares, la estabilidad laboral y los vínculos personales.

Por ello, insistió en que solicitar ayuda profesional debe entenderse como una medida fundamental para cuidar la salud mental, no como un motivo de vergüenza. También consideró necesario ampliar la información y las acciones preventivas para evitar que las dificultades se agraven antes de recibir atención.

Por su parte, Claudia Gutiérrez Sida, maestra en Salud Pública por la Universidad Veracruzana (UV), señaló que la salud mental no puede entenderse como un estado permanente de bienestar, pues las personas atraviesan distintas etapas y experiencias a lo largo de su vida.

“La salud debe entenderse como un proceso dinámico relacionado con un estado de bienestar, pero también con momentos de malestar. Por ello, no podemos considerarla un estado permanente, ya que las personas no se encuentran siempre en una situación de bienestar ni permanecen constantemente en un estado de malestar”, explicó.

La especialista indicó que este proceso está influido por tres dimensiones: la psicológica, la social y la biológica. La interacción entre ellas permite comprender las circunstancias particulares de cada individuo, así como los factores que pueden favorecer o afectar su bienestar.

Ambos especialistas destacaron la importancia de impulsar una cultura de prevención, reducir los prejuicios sobre la atención psicológica y facilitar el acceso oportuno a servicios profesionales para quienes enfrentan problemas de salud mental o adicciones.

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