Gancho al higado Ojalá le hayan dado pena al alcalde de Altotonga, Juan Pablo Becerra Hernández, las calles aledañas al hospital de ese municipio, las cuales están destruidas e intransitables. Vaya, ni porque ayer acudió la gobernadora de Veracruz, el improvisado edil hizo algo para maquillar la situación. Incluso, en la arteria vial donde se encuentra el nosocomio hay carpas de ambulantes que se han adueñado del espacio público y puestos que nadie ocupa. Pero a Juanito no le importó dar una bonita imagen de Altotonga. Pero bueno, no se le pueden pedir peras al olmo. Al presidente se le acabó el gas desde el primer mes y cree que pintar el parque lo es todo. Bien sentencia la máxima: «Lo que natura no da, Salamanca no presta…» Whatsapp Facebook Publicar Enviar