Mientras todxs duermen
Son las 1:45 a. m. Suena el despertador del celular que dejó cargando mientras dormía. Julia se alista para salir a trabajar como lo hace todos los días desde hace 12 años, realizando su mayor esfuerzo para que las calles de Xalapa luzcan limpias y libres de residuos.
Antes de salir de casa, toma un poco de café caliente y un chamuco con la cresta rellena de pasta dulce con sabor de almendras que compra en La Providencia, que justo cumple 40 años de deleitar el paladar de lxs xalapeñxs con su pan de excelencia.
Por lo regular es la primera en llegar de su cuadrilla. Son las 2:50 a. m. y mientras algunxs compañerxs de trabajo se ajustan sus coloridos chalecos, otros refuerzan sus escobillones, otros más se colocan sus audífonos para escuchar música mientras realizan su trabajo.
Ella no es partidaria de tener algún distractor mientras labora, ya que hace un par de años un conductor imprudente lesionó a un compañero que tenía los auriculares puestos y no escuchó el chirrido de los frenos del auto. Afortunadamente, no pasó a mayores.
Julia coordina los trabajos de su brigada. En total son 48 personas quienes mantienen el turno de madrugada. La jornada es corta pero intensiva, extenuante. Sabe que ellxs componen lo que otrxs provocan, que remedian lo que otrxs enturbian, está convencida de que la educación es un medio primordial para conocer la cultura del reciclado, y de otros temas medioambientales.
En plena faena, Gerónimo, uno de sus compañexs de trabajo, le coloca los audífonos en ambos oídos mientras escucha atentamente un spot de radio que menciona que “Mientras todos duermen, lxs trabajadorxs de limpia pública trabajan en beneficio de una mejor ciudad”.
Al escuchar se le abre una radiante sonrisa que celebra con Gerónimo levantando sus pulgares derechos en señal de aprobación. Le agrada que la gente reconozca y valore su esfuerzo cotidiano.
Mientras realiza la actividad está pensando en sus pendientes laborales y domésticos. Le molesta que en su calle algunas personas no sacan la basura al toque de campana, coincide que se debe sancionar a quienes incurren en afectaciones colectivas, se debe concientizarles sobre el daño que provoca dejar las bolsas de residuos sobre la calle. Piensa en diversas opciones y propuestas de mejora, incluso recuerda que durante ciclo escolar anterior acudió en un par de ocasiones a ofrecer pláticas orientadoras a la secundaria en donde estudia su hijo Armando.
Así culmina su jornada por hoy; emite su reporte sin incidencias y lo rubrica.
Ya de regreso a su casa, transita por el bulevar Ruiz Cortines, observa camellones y asfalto limpios, guarniciones, banquetas y áreas verdes despejadas de objetos, ella sabe que es una heroína anónima, al igual que sus compañerxs, que, en efecto, mientras la población duerme, ella y los suyos laboran incansablemente.
Admira los espacios verdes xalapeños, su ciudad le gusta, su ciudad le inspira, ahora que sabe que están en marcha las rehabilitaciones del Paseo de Los Lagos, y próximamente del Parque de Los Berros, del Parque Juárez y del proyecto de un Parque Lineal al norte de la ciudad, hoy más que nunca se siente motivada continuar trabajando “Por el bien de Xalapa”.