¡Honor!
70 años formando marinos; veteranos y nuevas generaciones recuerdan su paso por el Cefcam
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Historias de disciplina, sacrificio y servicio se entrelazan con las experiencias de quienes se formaron en la institución y de los jóvenes que hoy se preparan para servir en la Armada de México
Eduardo Guevara
Veracruz, Ver., 14 de agosto del 2026.- Setenta años de historia, disciplina y formación naval se reúnen en las experiencias de quienes alguna vez cruzaron las puertas del Centro de Formación y Capacitación de la Armada de México (CEFCAM), institución que este 2026 conmemora siete décadas de preparar al personal que sirve a la Secretaría de Marina-Armada de México.
Con motivo de este aniversario, antiguos integrantes y alumnos que actualmente cursan su formación naval compartieron parte de sus historias, desde los primeros años en los que ingresaron a la institución hasta los retos que enfrentan quienes hoy se preparan para incorporarse como oficiales.
Entre los testimonios destaca el del capitán de corbeta retirado Antonio Rodríguez G., quien ingresó a la Armada con apenas 20 años y permaneció cerca de tres décadas en el servicio.
Su trayectoria comenzó después de realizar el servicio militar en la Marina. Posteriormente solicitó incorporarse y tuvo la oportunidad de elegir entre Manzanillo y Veracruz, optando por el puerto colimense. Más tarde ingresó a la Escuela de Intendencia Naval, donde perteneció a la generación 1984-1987.
A lo largo de su carrera desempeñó funciones administrativas, estuvo embarcado en distintas unidades de superficie y posteriormente se incorporó como profesor militar, una de las etapas que recuerda con mayor satisfacción.

Rodríguez G. asegura que una de las experiencias que más lo marcó fue la vida en el mar, particularmente las navegaciones y las condiciones adversas que enfrentó durante su trayectoria, entre ellas los huracanes Opal y Roxana.
También recordó las diferencias entre la vida de los marinos de aquella época y la actualidad. Los barcos tenían mayores tripulaciones, los camarotes eran compartidos por decenas de elementos y no existían las facilidades tecnológicas actuales.
Las comunicaciones con sus familiares también eran distintas. Durante sus años de servicio, las cartas y postales constituían la principal forma de mantenerse en contacto con su esposa, hijos y demás familiares.
Para el capitán retirado, esa distancia representaba uno de los mayores sacrificios de la vida naval.
“Lo vivido, ¿quién se lo quita?”, expresó al recordar aquellas experiencias y el reencuentro con compañeros con quienes llegó a convivir prácticamente las 24 horas del día durante sus periodos de navegación.

Otra de las historias corresponde a Victoria Paz J., quien ingresó a la Armada en 1985 como personal de marinería y posteriormente tuvo la oportunidad de continuar con su preparación académica hasta obtener una licenciatura en Psicología Educativa.
Su trayectoria estuvo estrechamente ligada a la enseñanza. Dio clases de lectura y redacción, matemáticas, métodos de investigación y otras materias a personal de diferentes áreas de la institución.
Durante sus 32 años de servicio también enfrentó el reto de combinar su carrera naval con la maternidad, al ser madre de dos hijos y tener que dejarlos bajo el cuidado de familiares durante sus comisiones y periodos de capacitación.
Para ella, la disciplina, la palabra y la perseverancia son algunos de los principales valores que deben mantenerse entre las nuevas generaciones.
“Si nosotros le decimos algo, lo tenemos que cumplir”, señaló al recordar una de las enseñanzas que, asegura, permanecieron con ella durante toda su carrera.
También compartió una reflexión dirigida a quienes actualmente buscan alcanzar sus objetivos: los sueños no deben permanecer únicamente como deseos, sino convertirse en acciones.

En el encuentro también estuvo Jorge Ronces M., teniente de fragata retirado y egresado de la generación 1984-1987 de la Escuela de Intendencia Naval, quien recordó que ingresó a la institución con estudios de secundaria y que fue dentro de la propia Armada donde continuó su preparación.
Durante su trayectoria estuvo embarcado en unidades como el remolcador Otomí, en Tampico, y posteriormente en el C-13 Baranda, en Veracruz, antes de incorporarse como profesor al plantel.
Para Ronces M., la vida en el mar fue una de las experiencias que más disfrutó, aunque reconoció que implicaba sacrificios importantes para quienes tenían una familia.
Su mensaje para los jóvenes es claro: disciplina, lealtad, humildad y preparación constante, especialmente en una época en la que existen mayores posibilidades para continuar estudiando.
Las historias de Antonio Rodríguez G., Victoria Paz J. y Jorge Ronces M. representan distintas etapas de una misma institución. Los tres coincidieron en que regresar al lugar donde se formaron y reencontrarse con antiguos compañeros representa una experiencia especialmente significativa después de tantos años.

Los veteranos también expresaron su agradecimiento al actual director del Centro de Formación y Capacitación de la Armada de México, el almirante Cano, por haberlos tomado en cuenta e invitarlos a formar parte de las actividades conmemorativas por los 70 años de la institución.
Para ellos, ser incluidos en esta celebración representa un reconocimiento a los años de servicio, esfuerzo y experiencias que compartieron dentro de la Armada, pero también una oportunidad para reencontrarse con quienes consideraron parte de su propia familia durante los años de formación y servicio.
“Somos afortunados, de verdad, de haber sido invitados”, expresó uno de los entrevistados, quien destacó lo grato que resulta volver a encontrarse con antiguos compañeros y recordar las experiencias que marcaron sus vidas.
Con ese sentimiento, los tres veteranos dijeron sentirse honrados, agradecidos y felices de volver a las instalaciones y formar parte de los 70 años del CEFCAM, una celebración que, para ellos, no solamente conmemora la historia de una institución, sino también una parte fundamental de sus propias vidas.

Las nuevas generaciones
A estos recuerdos se suman las voces de quienes apenas comienzan su trayectoria. Beltrán F. Ailín J., aspirante primera de tercer año de la Escuela de Electrónica Naval, explicó que actualmente se prepara profesional y físicamente con el objetivo de convertirse en oficial y servir a México.
La carrera que cursa tiene una duración de tres años y prepara a los alumnos para desempeñarse en unidades de superficie, aéreas y terrestres, principalmente en el mantenimiento de equipos y sistemas electrónicos.
Su meta, dijo, es egresar y continuar desarrollándose profesionalmente dentro de la Secretaría de Marina.
Mientras tanto, José Fernando Torres P., alumno de primera de segundo año de la Escuela de Electrónica Naval, señaló que decidió ingresar inspirado desde pequeño por el trabajo de la Marina y su participación en apoyo a la población.
Su objetivo es convertirse en un buen oficial y, a futuro, alcanzar el grado de capitán.
Ambos jóvenes coincidieron en que la formación naval implica sacrificios, pero también representa una oportunidad de crecimiento personal y profesional.
Torres destacó que dentro de la institución se inculcan valores como honor, deber, lealtad y patriotismo, además de impulsar a los estudiantes a continuar preparándose y superar sus propios límites.
Las historias de los marinos retirados y las expectativas de los jóvenes coinciden en un mismo punto: la formación naval no solamente implica adquirir conocimientos técnicos, sino desarrollar disciplina, compromiso y capacidad para afrontar los retos del servicio.
En el marco de los 70 años del CEFCAM, fundado en 1956, la Secretaría de Marina contempla diversas actividades conmemorativas. Entre ellas se encuentra la presentación de una moneda conmemorativa, un fotolibro y ponencias a cargo de personal directivo y militares retirados, programadas para este viernes 14 de agosto a las 18:50 horas en el Museo Naval de Veracruz.
Asimismo, este domingo 16 de agosto a las 17:50 horas, en la Plaza del Heroísmo, se contempla un concierto sinfónico con la participación de la Orquesta Filarmónica de la Secretaría de Marina y el Mariachi de la Secretaría de Marina, abierto al público en general.
Así, siete décadas después de su creación, el CEFCAM reúne en una misma celebración a quienes hicieron de la Armada su vida, a quienes encontraron en ella una oportunidad para prepararse y a los jóvenes que apenas comienzan a escribir su propia historia dentro de las filas de la institución.