Skip to content

“Yo nunca perdí la fe”:

 Erasto narra cómo sobrevivió 15 días atrapado en un cenote de Uxpanapa

* El pescador relata que perdió el rumbo tras intentar seguir a un robalo y terminó atrapado en una caverna a más de 100 metros de profundidad

* Permaneció en una cámara de aire, en completa oscuridad y sin alimentos, sobreviviendo con agua y aferrado a su fe en Dios

* Fue localizado por buzos especializados y trasladado para recibir atención médica

Enrique Burgos

Uxpanapa, Ver., 11 de agosto de 2026.– En completa oscuridad y sin saber cuándo volvería a ver a su familia. Así fueron los 15 días que Erasto Crisanto Valdez pasó atrapado dentro de una caverna en un cenote de Uxpanapa, donde asegura que sobrevivió bebiendo agua y aferrándose a su fe en Dios.

Erasto, pescador de la zona, ingresó al cenote durante una jornada que parecía ser como cualquier otra. Intentó arponear a un robalo, pero el pez se internó en las profundidades y, al seguirlo, perdió el rumbo cuando intentó regresar.

Nadó en busca de la salida, pero no consiguió encontrarla. Fue entonces cuando llegó a una zona que describe como completamente desconocida para él, hasta encontrar una cámara de aire dentro de la cueva.

> “Para mí, cuando entré a esa cueva, era algo extraño, algo que nunca había visto, algo nuevo. Nunca pensé que había algo ahí, una cámara de aire”, relató.

Una lucha en medio de la oscuridad

A partir de ese momento comenzó una lucha por sobrevivir. Erasto permaneció en una zona húmeda, rodeado de piedras y lodo, mientras el agua se filtraba y caía constantemente cuando llovía.

La oscuridad era absoluta. No podía distinguir las paredes ni saber si era de día o de noche, una sensación que comparó con permanecer con los ojos cerrados de manera permanente.

Incluso su linterna dejó de funcionar. El aparato comenzó a calentarse hasta que el foco se quemó, dejándolo completamente a oscuras.

Uno de los aspectos más sorprendentes de su relato es la percepción del tiempo. Mientras en el exterior transcurrieron 15 días de búsqueda, Erasto asegura que para él solamente parecieron haber pasado alrededor de tres días.

El agua y la fe lo mantuvieron con vida

Sin comida, encontró en el agua su principal fuente para mantenerse con vida. Permaneció cerca de un manantial o una zona de agua dentro de la cueva y bebió de ella para combatir la sed.

Pero, además del agua, dice que hubo algo que lo mantuvo firme durante los días de encierro: su fe.

Durante buena parte del tiempo permaneció orando y pidiendo a Dios que alguien pudiera encontrarlo. Incluso llegó a pensar que podría morir en aquel lugar, pero mantenía la esperanza de que su cuerpo fuera localizado para que su familia pudiera tener certeza de lo ocurrido.

La luz que anunció el rescate

El momento que cambió su historia llegó mientras oraba. Erasto escuchó un sonido de burbujeo que inicialmente confundió con el movimiento natural del agua. Sin embargo, poco después observó una luz.

Era la linterna de uno de los buzos que había logrado llegar hasta la caverna.

—¿Hay alguien ahí? —preguntó el rescatista.

—Sí, aquí estoy —respondió Erasto.

El buzo le pidió que permaneciera quieto debido a su extrema debilidad y a que prácticamente no podía ver. Después se retiró y regresó aproximadamente 30 minutos más tarde, acompañado de otro rescatista y con sueros para hidratarlo.

Con el equipo necesario, los especialistas prepararon su extracción, un proceso que, de acuerdo con Erasto, tomó alrededor de diez minutos una vez que los buzos estuvieron listos.

Volvió a la superficie después de 15 días

El pescador fue finalmente sacado a la superficie y trasladado para recibir atención médica. Su rescate ocurrió después de 15 días de búsqueda, en una zona ubicada a más de 100 metros de profundidad.

En el operativo participaron cuerpos de emergencia, autoridades y buzos especializados.

Pero volver a la superficie también representó otro reto.

Después de permanecer tantos días en la oscuridad, la luz del sol y el reflejo del agua lastimaron intensamente sus ojos. Erasto asegura que esa sensibilidad permanece incluso después del rescate.

El encuentro con su madre

Sin embargo, hubo una imagen que convirtió el momento en uno de los más emotivos de su vida: su madre esperándolo al salir.

Verla, dijo, representó un momento maravilloso y un gran alivio después de la angustia que vivió durante los días en los que permaneció desaparecido.

Erasto también agradeció al presidente municipal, Martín Alberto Aguilar Cuéllar, y al agente municipal, Silverio Miguel Agustín, por mantenerse al pendiente de su familia y coordinar los esfuerzos de búsqueda junto con Protección Civil y los buzos exploradores que llegaron de otras zonas del país.

También reconoció a las personas que siguieron su caso a través de las redes sociales y que, durante los 15 días de incertidumbre, elevaron oraciones y enviaron mensajes de apoyo por su regreso.

 “Fue un milagro y una segunda oportunidad”

Hoy, Erasto considera que haber salido con vida de aquella cueva fue un milagro y una segunda oportunidad.

Dice que entró al cenote como un pescador acostumbrado a la aventura, pero salió con una historia que ahora quiere contar para quienes atraviesan momentos difíciles y para quienes han perdido la fe.

Su mensaje, después de sobrevivir a 15 días de aislamiento, oscuridad y miedo, es claro: no perder la fe en Dios, incluso cuando la situación parezca no tener salida.

Para Erasto, la tempestad terminó. Y, contra todo pronóstico, volvió a casa.

Quedó con una estructura más periodística, con subtemas breves y narrativos para que no se vea como un bloque largo de texto. También corregí puntuación, concordancia y algunos detalles de estilo sin alterar el sentido del testimonio.

error: Content is protected !!