Sequía golpea al campo en Puente Nacional: campesinos enfrentan pérdidas y falta de compradores
* La falta de lluvias afecta cultivos de maíz, papaya, limón, pipián y mango, además de reducir el alimento disponible para el ganado
* Productores de comunidades como Potrerillo, El Cuajilote, Coyolar y San José Chipila reportan afectaciones en sus actividades agrícolas y pecuarias
* En algunos casos, las plantas no lograron completar su desarrollo; en otros, la falta de compradores impidió comercializar las cosechas
* Hasta ahora no existe una cifra definitiva sobre las hectáreas afectadas ni el valor económico de las mermas
Paco De Luna
Puente Nacional, Ver., 28 de septiembre del 2026.- Para las familias campesinas, la ausencia de lluvias dejó de ser solamente una preocupación por las condiciones del campo y comenzó a convertirse en un problema económico.
En comunidades como Potrerillo, El Cuajilote, Coyolar y San José Chipila, productores reportan afectaciones en cultivos de maíz, papaya, limón, pipián y mango, además de dificultades para mantener el alimento del ganado debido a la falta de humedad y de pasto en los potreros.
La situación ha provocado que algunas plantas no logren completar su desarrollo, mientras que otras cosechas que sí alcanzaron a producirse enfrentan otro obstáculo: la falta de compradores.

Milpas que no llegarán a la cosecha
En Potrerillo, el maíz es uno de los cultivos que muestra mayores afectaciones. Las plantas comenzaron a secarse antes de concluir su ciclo, por lo que productores prácticamente dan por perdida la cosecha que esperaban levantar durante diciembre.
Manuel Hernández Almanza, comisariado ejidal de Potrerillo, explicó que la falta de lluvia terminó por afectar el desarrollo de las milpas.
“Estamos mirando nuestras milpas cómo están. No nos llovió y estamos tristes porque es nuestra fuente de trabajo y para el sostén de nuestras familias”.

El productor señaló que una eventual lluvia durante los próximos días ya no permitiría recuperar las plantas que presentan daños, debido a la etapa en la que se encuentran y al deterioro ocasionado por la falta de agua.
Para quienes dependen directamente de la agricultura, la pérdida de una cosecha representa también la pérdida de los recursos destinados a preparar la tierra, comprar insumos y mantener los cultivos durante el ciclo productivo.
La afectación alcanza a otros cultivos
Las dificultades no se limitan al maíz. Ante los problemas para obtener ganancias con este cultivo, algunos productores han diversificado sus actividades; sin embargo, también encontraron condiciones adversas.

Pascual López Guevara, delegado fitosanitario del Distrito La Antigua y Puente Nacional, indicó que se observan daños en plantaciones de papaya, limón y pipián, así como en las áreas destinadas al pastoreo.
Explicó que las plantas de papaya comenzaron a perder sus hojas, mientras que el limón presenta una disminución en su calidad.
La falta de alimento en los potreros representa otro problema para las familias dedicadas a la ganadería, pues durante la temporada de estiaje se complica la disponibilidad de pasto para mantener al ganado.
De esta manera, la sequía no solamente impacta la producción agrícola, sino que también incrementa las dificultades para quienes dependen de las actividades pecuarias como fuente de ingresos.
Cuando sí hay cosecha, tampoco hay mercado
En el caso del mango, el problema tomó otra dimensión.
Parte de la fruta logró desarrollarse, pero la ausencia de compradores impidió que los productores pudieran comercializarla. El mango permaneció en los árboles hasta caer al suelo, donde finalmente terminó por echarse a perder.
Raquel Vázquez Pérez, habitante de El Cuajilote, relató que su familia destinó recursos para trabajar las tierras y obtener ingresos mediante la producción agrícola y de mango. Sin embargo, la falta de mercado les impidió recuperar la inversión.
“Se dieron y ya ve, no hubo compra. Ahí se cayeron, ahí se echaron a perder. Nosotros no cosechamos ni una tara”.
El testimonio refleja una problemática que va más allá de la producción: incluso cuando el campo consigue generar frutos, la falta de compradores puede impedir que el esfuerzo de los productores se convierta en ingresos para sus familias.

Una inversión que puede perderse en una sola temporada
Para los campesinos, las pérdidas del actual ciclo representan un golpe que podría prolongarse durante los siguientes meses.
Además de perder los recursos invertidos en las parcelas, deberán conseguir nuevamente dinero para comprar semillas, fertilizantes y cubrir los trabajos necesarios para preparar las tierras de cara a la próxima siembra.
Heriberto Vallejo García, productor de Potrerillo, estimó que destinó alrededor de 30 mil pesos para trabajar una superficie de una hectárea y cuarto.
Ante las condiciones actuales de su parcela, considera prácticamente perdida esa inversión.
La situación coloca a las familias productoras ante el desafío de comenzar nuevamente un ciclo agrícola sin haber recuperado los recursos destinados al anterior.
Aún no hay una cifra definitiva de las pérdidas
Los productores señalaron que la problemática podría alcanzar al menos a una decena de comunidades de Puente Nacional.
Sin embargo, hasta ahora no existe un registro definitivo que permita establecer con precisión cuántas hectáreas resultaron afectadas ni cuál es el valor económico de las pérdidas.
Por ello, López Guevara planteó la necesidad de realizar un diagnóstico que permita conocer la magnitud real de las afectaciones.

El levantamiento, explicó, tendría que considerar las superficies destinadas al cultivo de maíz y otros productos, además de las zonas utilizadas para el pastoreo.
Contar con esta información permitiría dimensionar el impacto que la falta de lluvias está teniendo entre las familias que dependen directamente de las actividades del campo.
Campesinos piden respaldo para recuperar la producción
Ante este escenario, los campesinos solicitaron la intervención de los gobiernos federal, estatal y municipal para establecer mecanismos de apoyo dirigidos a las familias afectadas y facilitar la recuperación de sus actividades productivas.
También consideraron necesario fortalecer los programas destinados al sector mediante seguros agrícolas, créditos, mecanización y herramientas tecnológicas que permitan reducir los costos de producción y enfrentar de mejor manera periodos prolongados de sequía.
Mientras tanto, en las comunidades afectadas, los productores observan sus parcelas y calculan las pérdidas de una temporada que todavía no termina, pero cuyos efectos económicos ya comienzan a sentirse en los hogares.
Para las familias campesinas, recuperar lo perdido no significará únicamente volver a sembrar: tendrán que reunir nuevamente los recursos necesarios para poner a trabajar la tierra y esperar que las condiciones climáticas permitan que el siguiente ciclo llegue a buen término.