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¡Lo ejecutaron en vivo y a 500 metros de la Fiscalía!

Culiacán se volvió set de un snuff film. En pleno live, frente a la cámara de su propio celular y a unos pasos del drive-thru de un KFC del Tres Ríos, cayó el influencer César Daniel Nolasco Gastélum, “Cesarín”.

No hubo discusión ni asalto. Fue cacería.

Eran poco más de las ocho de la noche sobre el bulevar Enrique Sánchez Alonso. Gastélum, de 25 años, con 577 mil seguidores en TikTok y disfrazado de repartidor de Rappi para un reto de contenido, transmitía con dos amigos.

En su propio video queda el presentimiento: una Honda doble propósito, blanca con rojo, pasa lento. Uno de sus acompañantes suelta: “Esos chavalos me dan miedo”.

Regresaron. Dos tipos en mezclilla, con cascos —uno naranja, otro oscuro—, se le emparejaron. El copiloto sacó una corta y le reventó la cabeza a quemarropa. La transmisión no se cortó. El cuerpo quedó tendido junto a la mochila naranja, a escasos 500 metros del edificio blindado de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa.

Sus amigos salieron ilesos, mudos de terror. Los sicarios escaparon entre el tráfico como si nada.

“Cesarín” era comedia, sketches del “Profe Alducin”, lives con “La Beba” y ostentación de lujos. Tres días antes bailaba “La Cita Fresita 2”. Era amigo de “El Gordo Peruci”, ejecutado en diciembre. Su nombre no estaba en los narco-volantes de enero, pero sus videos coqueteaban con la facción de La Mayiza, justo en plena guerra contra Los Chapitos, que desde septiembre de 2024 ya ha cobrado a una decena de creadores.

El Ejército y la Estatal acordonaron, levantaron casquillos y se llevaron el cuerpo al Semefo. No hay detenidos. Ni siquiera una línea oficial, solo el análisis de sus redes y de las cámaras del KFC.

Hasta la presidenta Claudia Sheinbaum tuvo que salir a exigir la captura de autores materiales e intelectuales.

En Culiacán, ni transmitir en vivo frente a la Fiscalía te salva de la muerte.

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