¿Ríspido ambiente?
Que si de entrada Guadalupe Taddei no estuvo dispuesta a romper el home office para dar una digna bienvenida a los nuevos partidos, eso de llegar con la espada desenvainada no fue la mejor estrategia del representante de Somos México, Emilio Álvarez Icaza, y no por exigir que se respetara el nombre de su partido, sino cuando su lista de quejas empezó a oler a innecesaria, como reclamar archivos que le explicaron que sí tenía o pedir cuentas del porqué uno y cinco son cosas diferentes. Al menos en Paz, Ernesto Guerra hizo más honor a su membrete y optó por quejarse, pero deslizando uno que otro halago forzado. | Se observa en “Trascendió” de Milenio.