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La gruta se tragó una familia

Martes pasado. Una familia de Chignautla decidió celebrar el cumpleaños de una de las niñas con un paseo que terminó en pesadilla. La fiesta era visitar una de las grutas en Cuetzalan, Puebla, sin saber que caminaban sobre un río subterráneo. Minutos después, la creciente súbita los arrastró. Hasta este viernes, cuarto día de búsqueda, un padre y sus dos hijas continúan desaparecidos.

Según el desgarrador testimonio de las dos sobrevivientes, entraron en fila india: el guía al frente, seguido del esposo, la hija menor, la hija mayor, la madre y el hermano. Los condujeron a un espacio reducido para sentarse y dar paso a más visitantes. Fue ahí donde todo cambió.

“El agua empezó a subir poco a poco y luego con mucha fuerza”, relató una de las sobrevivientes. El guía, que permanecía de pie, gritó que regresaran. Quienes estaban sentados no pudieron retroceder. La corriente arrancó a los que iban adelante. Solo alcanzaron a ayudar a una persona. El resto fue engullido por la oscuridad.

Hasta el momento, solo un masculino ha sido localizado sin vida dentro de la gruta; su cuerpo ya fue entregado a sus familiares. Tres personas —el padre y sus dos hijas— permanecen desaparecidas.

CARRERA CONTRA LO IMPOSIBLE

La gruta, un laberinto de aproximadamente 22 kilómetros de túneles, ríos subterráneos y caídas de agua de hasta 20 metros, se ha convertido en una trampa mortal. Este viernes, los rescatistas apenas han logrado explorar 600 metros en condiciones extremas: fuerte corriente, falta de oxígeno, oscuridad total y pasajes tan estrechos que una persona puede quedar atorada.

Los trabajos se reanudaron a las 3:00 de la mañana. A las 4:30 ingresó el primer equipo de 11 especialistas, seguido por 18 más. El objetivo inmediato es llegar a kilómetro y medio, hasta una cascada y su poza, donde los expertos consideran que podría haber indicios o hallazgos.

En días anteriores se encontraron tenis y camisas rasgadas, señales que mantienen viva una esperanza frágil. Expertos en espeleología, buzos, rescatistas verticales y brigadas tácticas —hasta 80 personas— trabajan por relevos con suministro constante de oxígeno. Especialistas de San Luis Potosí llegaron para reforzar el operativo.

FALTA DE PROTOCOLOS BAJO INVESTIGACIÓN

La familia pagó 4 mil 700 pesos por el recorrido. Las sobrevivientes denunciaron la ausencia total de protocolos de seguridad y señalaron que, de no haber sobrevivientes, nadie se habría enterado de la desaparición.

Autoridades ya investigan a la agencia turística responsable. Mientras tanto, el caso ha encendido las alarmas sobre el turismo de aventura en la región: grutas y ríos subterráneos que, aunque atractivos, exigen medidas reales de prevención y guías debidamente capacitados.

Este viernes por la mañana el cielo amaneció despejado en Cuetzalan, pero se pronostica lluvia para el mediodía. Los vecinos saben bien que aquí la lluvia no es solo agua: puede ser sentencia.

En la superficie, una familia espera con el alma en vilo. Abajo, en la oscuridad, la montaña guarda su secreto. Mientras haya luz en la entrada y oxígeno en los tanques, los rescatistas seguirán descendiendo. Porque mientras no aparezcan, la esperanza —por más dolorosa que sea— sigue latiendo.

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