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A lo suyo.

Apenas va llegando al poder y Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, ya eligió el estruendo como carta de presentación al declarar objetivo militar a los cárteles mexicanos. Ante el desafortunado comentario, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió sin elevar el tono, y sugirió amablemente que cada país atienda su casa y la cooperación valga más que los desplantes. La diplomacia evitó el choque frontal, aunque el episodio exhibe lo fácil que resulta convertir al crimen organizado en bandera política. Hacer ruido cuesta poco; sostener una estrategia regional seria, exige bastante más. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.

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