¡Al son del chiflido!
Conoce a don Simón y sus iguanas en Jareros, Úrsulo Galván: una historia de amor por los animales
* El adulto mayor construyó un pequeño santuario y gasta miles de pesos en lechuga y plátanos para cuidar a los reptiles, con la ayuda de su esposa
* Don Simón les da nombres y busca concientizar a la comunidad sobre la preservación de estas especies
* A pesar del respaldo de la comunidad y autoridades locales, CONAGUA aún no autoriza la construcción completa del santuario
Ricardo Siliceo
Úrsulo Galván, Ver., 12 de marzo del 2026.- Desde hace ocho años, Simón López Domínguez, de 72 años, alimenta a más de 100 iguanas y garrobos que se reúnen al llamado de su chiflido en la ribera del río Actopan, sobre la localidad de Jareros, municipio de Úrsulo Galván.
Don Simón, oriundo de La Reforma, en el municipio de Alto Lucero, llegó con su familia a Jareros desde la infancia. Cuenta que su interés por alimentar a estos reptiles surgió en 2018, cuando, al pasar por un puente, se preguntó: “¿Qué comerán estos animalitos?”. Su curiosidad lo llevó a comprar una lechuga y, para su sorpresa, los reptiles se acercaron a alimentarse.
La protección de los reptiles: más allá de la alimentación
La belleza natural de las iguanas y garrobos cautivó a don Simón. Su interés no se limitó a alimentarlas: también decidió protegerlas de depredadores como gatos, perros, aves de presa y, sobre todo, de los humanos.
El adulto mayor, quien tiene una tienda de abarrotes en su comunidad, ha invertido miles de pesos en lechuga y plátanos que, con ayuda de su esposa, pica y transporta hasta la ribera del río. Además, construyó un pequeño santuario: colocó una losa de concreto para que los reptiles tomen el sol, hizo una brecha de acceso desde el río y, en los últimos años, lo bardeó con malla para protegerlos.

Apoyo comunitario y obstáculos burocráticos
López Domínguez reconoce que muchas personas lo han apoyado: presidentes municipales, asociaciones cañeras, candidatos, biólogos y vecinos de Jareros. Sin embargo, aún considera que falta mucho por hacer.
Aunque la comunidad y el presidente municipal Bertín Bravo Montero lo respaldan, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) no ha autorizado la construcción completa del santuario, argumentando que entorpecería el afluente del río. Don Simón niega esta versión, recordando que en la administración 2022-2025, el entonces alcalde Eder Jero Hernández lo apoyó con un proyecto catastral que delimitaba el espacio del santuario. Actualmente, el proyecto sigue “atorado” por la burocracia.

Una labor llena de cariño y nombres especiales
Para concientizar a la ciudadanía, don Simón gastó mil pesos en lonas que piden cuidar a los reptiles y no cazarlos. Además, ha nombrado a algunos ejemplares: “Don Fernando” —en honor al beisbolista Fernando Valenzuela— y “Él Secretario”.
Don Fernando, un garrobo de aproximadamente 15 años, ha acompañado a don Simón durante estos ocho años. Incluso sobrevivió a un fuerte aumento del caudal del río en octubre de 2024 y regresó dos semanas después al lugar donde recibe alimento y cuidado.

La rutina de don Simón: pasión y compromiso
Pasan los años y don Simón “no se raja”. Entre las 10:00 y 11:30 horas de los miércoles —día de verduras en un supermercado de Ciudad Cardel— alimenta a “sus” iguanas.
“Es un animal indefenso, no son agresivos, quieren vivir como nosotros; a mí no me pesa nada eso, me gusta hacerlo. Vieras de ver cómo viene gente a verlas, sobre todo los niños. Nosotros porque las conocemos, pero hay mucha gente que nunca ha visto una. Qué ‘animalero’ siento, bonito que no… más llego y ya están esperándome ahí”, relató.
