Convivencia armada
Morelos no está desbordado, está administrado. Margarita González Saravia insiste en medir la seguridad con likes mientras Cuautla paga doble derecho de piso y el obispo Ramón Castro desmiente las cifras oficiales desde el púlpito. Balacean casas de alcaldes en Yecapixtla, amedrentan regidoras en Xoxocotla y calcinan cuerpos en Axochiapan, pero el gobierno presume transparencia y mesas diarias. La herencia de Cuauhtémoc Blanco pesa, sí, pero ya no alcanza como coartada. Gobernar también es romper inercias, no maquillarlas. Si el crimen alinea autoridades y cobra en ventanilla doble, el poder cambió de manos. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.