Derrota
El tiempo judicial terminó por asfixiar la expectativa de justicia. Gustavo Eduardo Alonso Ortiz, juez federal, absolvió al acusado por el asesinato del activista Samir Flores tras encontrar una investigación incapaz de sostenerse en tribunales, golpe que revive las fracturas institucionales heredadas desde el sexenio de Cuauhtémoc Blanco como gobernador de Morelos. Hoy, Margarita González Saravia enfrenta una impunidad que no provocó, pero que deberá contener políticamente frente a movimientos sociales que no olvidan. La Fiscalía General de la República perdió el caso. El Estado perdió autoridad. Y la memoria ganó otro expediente abierto. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.