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Mujeres indígenas de Ixhuatlancillo alzan la voz: “Se nos reconoce en la guerra, pero se nos borra en la paz”

* Destacan que su contribución histórica en la Independencia y la Revolución ha sido relegada en los relatos oficiales

* Subrayan el doble desafío de enfrentar racismo estructural y violencia de género dentro y fuera de sus comunidades

* Exigen leyes en lenguas originarias, espacios de decisión política y apoyo a producción artesanal y educación

Manuela V. Carmona/ corresponsal en Orizaba y municipios de las Altas Montañas

Ixhuatlancillo, Ver., 04 de septiembre del 2025.- “Se nos reconoce en la guerra, pero se nos borra en la paz. Se nos usa como símbolo, pero no se nos respeta como sujetas políticas”, denunciaron integrantes de la Organización Mexicana Legítima de Pueblos Originarios de Ixhuatlancillo, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena.

En rueda de prensa, las mujeres destacaron cómo su contribución histórica ha sido sistemáticamente invisibilizada. Durante la Independencia de México, actuaron como correos, espías y combatientes, y en la Revolución Mexicana cargaron armas, curaron heridos y encabezaron guerrillas, solo para ser relegadas a un papel auxiliar en los relatos oficiales y borradas una vez alcanzada la paz.

“Los relatos históricos se enfocaron en los líderes masculinos y en la batalla, ignorando la labor política y social de las mujeres. Al terminar la lucha, la voz de las mujeres indígenas volvió a ser invisibilizada. Esa es la constante”, afirmaron durante la conferencia de prensa.

Lejos de adoptar una postura victimizadora, las integrantes de la organización pusieron en el centro de la discusión su legado de resistencia, dignidad y vida. Sin embargo, enfatizaron que el Estado mexicano y la sociedad en su conjunto tienen una deuda histórica pendiente con ellas, que se traduce en la falta de reconocimiento real de sus derechos.

Remarcaron que la mujer indígena ha cargado históricamente con un triple peso: “ser mujer, ser indígena y ser pobre. Pero hoy el reto es doble: seguir luchando contra el racismo estructural que nos margina y contra la violencia de género que nos atraviesa dentro y fuera de nuestras comunidades”.

 

En un llamado a la acción, exigieron que el discurso de reconocimiento se traduzca en hechos concretos y sostenibles. Sus demandas incluyen el cumplimiento y la difusión en lenguas originarias de las leyes que las protegen, más espacios de decisión política, apoyo real a la producción artesanal, becas prioritarias para niñas y jóvenes indígenas, y el rescate de las lenguas originarias a través de radios comunitarias.

“No aceptamos que se nos reduzca al papel de beneficiarias de programas. Queremos y merecemos estar en los lugares donde se deciden las políticas, se diseñan presupuestos y donde se define el futuro de nuestras comunidades”, afirmaron con firmeza.

Con la memoria de luchadoras como Bartolina Sisa, a quien se rinde homenaje en esta fecha, y la comandanta zapatista Ramona, cerraron su intervención con una consigna clara: “Nunca más un México sin nosotras. México no puede seguir avanzando dejando atrás a quienes somos la raíz de esta tierra”.

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