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Inde Navarrette, Linda Cardellini y las actrices que desafían a la muerte (o son matonas) en el cine

Excélsior

Ciudad de México, 02 de noviembre de 2026.- Cuarenta y ocho años después, Laurie Strode (Jamie Lee Curtis) sigue con vida en las desesperanzadoras calles de Haddonfield. En su mesa de centro yace la máscara que por años la persiguió durante varias noches de Halloween, un sombrío recuerdo que conserva para jamás olvidar a los que se fueron y recordar que el mal acecha en cualquier forma en el mundo. 

Ella, sin duda, es la final girl definitiva en la historia de los slashers. Detrás de ella, Sidney Prescott (Neve Campbell) y Gale Weathers (Courteney Cox) sobreviven en Woodsboro a la oleada de idiotas fanáticos del asesino Ghostface, mientras que Julie James (Jennifer Love Hewitt) jamás sucumbió al garfio del Pescador.

Pese a que sus contrapartes jamás han corrido con la suerte de mantenerse con vida durante tantos títulos —a menos que una maldición las mantenga con un pie en el más allá—, hay personajes tan psicópatas que la empatía con ellas es innegable. Pam Voorhees, en manos de Betsy Palmer para las primeras dos partes de Viernes 13, es una de las mejores pruebas: decapitada, pero siempre presente en la retorcida cabeza de su hijo Jason.

Regan (Linda Blair), Carrie (Sissy Spacek) y Annie Wilkes (Kathy Bates) hicieron lo propio para El exorcista, Carrie (de Brian De Palma) y Misery, respectivamente; crearon una conexión especial con los espectadores gracias a sus traumas personales, que iban desde el abandono de una fe que nos traiciona hasta la venganza por atentar contra la inocencia.

Pero como toda generación, el horror tiene que renovarse y nos ha regalado en 2026 y años recientes nuevas final girls y final bosses que se han ganado un lugar en todo espectador que adora ver en pantalla el sufrimiento ajeno.

La máxima revelación gracias a un filme de 750 mil dólares. Obsesión la llevó al límite emocional para interpretar a Nikki, una mujer condenada a vivir enamorada de Bear (Michael Johnston) por un retorcido deseo. Aunque desearíamos volver a verla en el género, la actriz de raíces mexicanas ya dio el salto al MCU como Rogue.

Linda Cardellini 

Con cada capítulo que pasa, Linda Cardellini ejecuta de forma perversa el deterioro psicológico de Pamela Voorhees en Crystal Lake, un show que este año ofreció una especie de reboot y explicación oficial al origen de Jason Voorhees, el asesino serial de Viernes 13. Del grito de desesperación a la consolidación de una homicida, Linda demostró que sus manos pueden mancharse de sangre las veces que quiera.

Summer H. Howell

El final de Carrie, de Mike Flanagan en Prime Video, puede que no sea el ideal para la historia de Stephen King, pero la interpretación que hizo Summer H. Howell (aun con las licencias que se volvieron a tomar respecto a su anatomía descrita en el libro) cumple con el desarrollo del personaje afectado por el abuso doméstico y escolar. Y no hay que olvidar que el horror la persigue desde su debut en Curse of Chucky (2013) y Cult of Chucky (2016), y su trabajo en Hunter Hunter, entre otras.

Renate Reinsve

Ser conocida en el circuito de cine independiente —en su mayoría arrinconada erróneamente en los dramas— no la eximió de brillar en otra de las sorpresas del año: Backrooms, donde Renate Reinsve vivió el verdadero terror de la claustrofobia, los miedos de puertas sin rumbo y laberintos tétricos que encierran viejas heridas. Adoptó muy bien el arquetipo de una sobreviviente en un filme realizado por Kane Parsons, de sólo 21 años.

Kate O’Flynn

Al principio de La maldición de Widow’s Bay, Patricia Moyer, la asistente del alcalde, navega con bandera de inocencia, pero se convierte en una heroína del género al pasar por toda clase de aberraciones que la ponen al límite. The Independent la comparó pronto con lo hecho por Shelley Duvall en El resplandor.

Lauren LaVera

Art the Clown ha castigado brutalmente a Sienna: corte con bisturí en el estómago, espalda lacerada a punta de puro latigazo con navajas, asfixiada con un intestino y le ha roto los dedos. La saga Terrifier, de Damien Leone —con una cuarta y última película pendiente—, nos ha regalado a Lauren LaVera como la máxima final girl de los últimos tiempos; por algo ya tiene en espera Red Wedding y Man or Bear, dos filmes del género.

Rachel McAdams

La actriz tiene una carrera entera en chick flicks, dramas y comedias de casi todo tipo; sólo le faltaba que Sam Raimi la llevara al terreno del gore para criticar la sobreexplotación, el clasismo y la misoginia en Send Help (¡Ayuda!), un libreto lleno de giros absurdos y desmembramientos curiosos a los que nos tiene acostumbrados el director desde Evil Dead. Es la mejor prueba de que Rachel puede perder los estribos sin dejar de ser tan Regina George.

Mia Goth

“¡Sólo soy una estrella!”, grita Pearl en la segunda parte de la Trilogía X, de Ti West, que Mia Goth protagoniza: una terna de slashers en la que la actriz interpreta a dos mujeres absorbidas por la crueldad de la industria cinematográfica, llegando a extremos violentos de forma psicológica y física en todas las películas. Aunque no se estrenaron este año, la saga impulsó a la actriz dentro del universo adorado de los horrorheads.

Samara Weaving

A la australiana le pasó casi lo mismo que a Inde Navarrette, sólo que ella ya tenía un trecho recorrido por el horror con la franquicia Boda sangrienta, Mayhem y The Babysitter; ha ido de final girl a ser una scream queen que sucumbe al filo de Ghostface en Scream. Samara tiene el toque necesario para los slashers, algo que le valió para llegar al MCU como Emma Frost.

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