Cuauhtémoc, todos de acuerdo
Cuauhtémoc Cárdenas está recibiendo el reconocimiento que merece. Finalmente, sin su disidencia al interior del Partido Revolucionario Institucional, la transición democrática de 1988 a la fecha resultaría inexplicable. Tuvo también el valor de no sacar a las calles al México Bronco que, en el año señalado, estaba latente. Se retrajo cuando el movimiento opositor que él creó, fue llevado por otros senderos y con otros personajes que aún hoy dominan la escena política del país. El increíble consenso sobre lo benéfico de su labor indica que no se equivocó al apostar por un México capaz de cambiarse a sí mismo. | Se puede leer en “Pepe Grillo” de La Crónica de Hoy.