El Golpe Si se niega a ser evaluada, entonces, por dignidad y ética profesional, la gris magistrada Rosalba Hernández Hernández tiene que renunciar al cargo de presidenta del Tribunal Superior de Justicia y dejar libre la magistratura. Con esta actitud queda demostrado que los puestos le vienen grandes y que sus conocimientos en el ámbito del derecho son limitados. Ni siquiera hace falta exhibir a la señora de los humos, las energías y los inciensos: solita queda en evidencia ante los veracruzanos al resistirse a la evaluación del Tribunal de Disciplina. ¡Predica una cosa y hace otra! ¡Qué vergüenza! Whatsapp Facebook Publicar Enviar