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Límites

La Suprema Corte colocó a la UNAM, de Leonardo Lomelí, frente a una obligación que no puede evadirse bajo el argumento de la autonomía. Una obligación que el resto cumple, los lineamientos que prohíben vender comida chatarra en sus instalaciones. Las sanciones aprobadas pueden alcanzar a autoridades universitarias, desde Lomelí hasta directores de facultades e integrantes del Consejo Universitario, por omisión. La máxima casa de estudios tiene razones para defender su autonomía, pero no puede convertirla en salvoconducto frente a las normas sanitarias. Si la ley obliga, toca cumplir; si hay responsabilidades, toca asumirlas. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.

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