¡Acciones!
Arquidiócesis advierte que sin cohesión no habrá verdadera justicia social
* El mensaje dominical llama a transformar las condiciones culturales y políticas de México y Veracruz
Irineo Pérez Melo
Xalapa, Ver., 20 de septiembre de 2026.- Sin unidad, todo proyecto es mero discurso; la meta debe ser transformar las circunstancias y contextos que nos corresponde vivir, advirtió la Arquidiócesis de Xalapa.
En su comunicado dominical, firmado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, destacó que todo tiene una solución en la vida y que cualquier problema o desafío personal y comunitario puede encontrar una respuesta más clara desde la oración en Dios.
El documento invita a permanecer en la oración de Cristo para fortalecer la esperanza y contribuir a la construcción de paz y justicia social en México y Veracruz.
También hace referencia al pasaje bíblico de la parábola del dueño de la viña que salió a buscar trabajadores (Mateo 20, 1-18), el cual revela que Jesús permanece entre las personas desfavorecidas para ayudarlas con acciones concretas.
“Todo bautizado y ciudadano puede acercarse a Él para aprender a estar en medio de los más necesitados. Por eso, la fe en Cristo es dinámica para cada día”, indica el comunicado.
Desde esta perspectiva, la fe impulsa a transformar las condiciones culturales y políticas del entorno. La caridad, recibida por medio del Espíritu Santo, permite convivir con los demás, sanar y reconstruir el tejido social, añade.
El documento menciona que los bautizados en Cristo, muerto y resucitado por amor, no pueden permanecer en la superficialidad. El creyente debe mantenerse unido al Resucitado para encontrar caminos hacia la plenitud a través del servicio a los demás, hasta conformar una sociedad más solidaria y fraterna.
Además, refiere que el papa Francisco, en su exhortación apostólica sobre el llamado a la santidad en el mundo actual, indicó el primer paso para vivir una fe madura y responsable: “La primera de estas grandes notas es estar centrado, firme en torno a Dios que ama y sostiene. Desde esta firmeza interior es posible aguantar, soportar contrariedades, los vaivenes de la vida, y también las agresiones de los demás, sus infidelidades y defectos” (núm. 112). Permanecer firme en el amor de Dios implica vivir siempre en oración.