Ponen en la mira a red de médicos cubanos por explotación laboral; miles han sido desplegados en más de 165 países
* Investigaciones y testimonios de los países participantes apuntan a posibles abusos
Estados Unidos, 26 de agosto del 2026.- De Angola a Namibia, China, pero también Portugal e Italia, la presencia de los médicos cubanos ha desatado cuestionamientos relacionados por posible explotación laboral de los especialistas.
En julio pasado, Angola destinó 71 millones 300 mil euros a la contratación de hasta mil 102 médicos especialistas cubanos; sin embargo, los recursos no serán entregados directamente a quienes atenderán a los pacientes, sino a la Corporación Antillana Exportadora, Sociedad Anónima (Antex), una empresa controlada por el gobierno cubano.
Esta operación repite el sistema que La Habana ha extendido durante décadas por África, Asia, Medio Oriente, Latinoamérica y Europa. Los gobiernos extranjeros pagan el equivalente a millones de dólares al aparato estatal de Cuba, que selecciona a los profesionales, negocia su trabajo, administra el dinero, fija cuánto reciben, retiene la mayor parte de los ingresos y, de acuerdo con denuncias de médicos que han participado en esas misiones, conserva sobre ellos una autoridad que alcanza sus movimientos, sus documentos, sus relaciones personales, sus opiniones políticas y hasta el derecho a regresar a su propio país.
Esta historia comenzó en África; el 23 de mayo de 1963, Cuba envió a Argelia 29 médicos, cuatro dentistas, 14 enfermeros y siete técnicos de salud. Durante los siguientes 63 años, según el recuento oficial cubano, más de 600 mil trabajadores sanitarios prestaron servicios o están dando servicio en 165 países. Sólo en mayo seguían desplegados más de 16 mil en 50 naciones. La Cancillería cubana documenta la composición de la primera misión argelina, mientras Granma ha documentado las cifras acumuladas y actuales.
La presencia de médicos cubanos se extendió por Angola, Botswana, Cabo Verde, Congo, Eritrea, Esuatini, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea-Bisáu, Guinea, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesoto, Mauritania, Mozambique, Namibia, Ruanda, Seychelles, Sudáfrica, Tanzania, Uganda y Zimbabue. Llegó a Qatar, Arabia Saudita, Kuwait, China. En América Latina, en México, Venezuela, Guatemala, Paraguay, Honduras, entre otros; sin embargo, varias naciones han finalizado o modificado sus acuerdos, bajo presión de EU.
El informe continental de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoce el valor de la cooperación de los médicos cubanos, pero también las denuncias laborales que se han presentado. En 2019, médicos cubanos denunciaron en Nueva York, al margen de la Asamblea de Naciones Unidas (ONU), lo que llamaron “esclavitud” sufrida cuando participaron en misiones internacionales. Cuatro médicos presentaron una demanda en una corte federal de Miami contra funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) por su rol en el programa Más Médicos para enviar médicos cubanos a Brasil.
Hace días, una Corte de Apelaciones determinó, sin establecer que la OPS haya participado en trata de personas, que la demanda puede avanzar a la fase de obtención de pruebas. Samuel J. Dubbin, abogado de los demandantes, dice que el tratamiento de médicos cubanos en misiones equivale a “trabajo forzoso” y alegó que la OPS “finalmente deberá rendir cuentas por lucrar más de 75 millones de dólares a costa de miles de profesionales cubanos”.
De acuerdo con la organización de derechos humanos Archivo Cuba, con sede en Miami, el gobierno cubano gana más de 4 mil millones de dólares al año con la exportación de personal de la salud, trabajadores de construcción, educadores y otros trabajadores cualificados. El gobierno de EU acusa que existe una “política o patrón” de trabajo forzoso en la exportación estatal de trabajadores cubanos y mantiene a Cuba en el nivel 3 de su informe sobre trata de personas. En 2025 amplió las restricciones de visado contra funcionarios cubanos y extranjeros vinculados con estos programas; en 2026 sancionó a responsables e instituciones relacionadas con las misiones.
La presión estadounidense está ligada al conflicto político con La Habana. Pero la situación de médicos cubanos ha sido exhibida por otros organismos, como el Instituto Británico de Derecho Internacional y Comparado, que, tras revisar 48 acuerdos suscritos por Cuba con 19 gobiernos o autoridades territoriales, encontró opacidad contractual, limitaciones laborales y responsabilidades concretas de países receptores. En un informe de 2022, la Human Rights Foundation (HRF), con sede en Nueva York, concluyó que misiones médicas internacionales de Cuba constituyen un esquema de trata de personas patrocinado por el Estado, al que señaló de retener hasta 85% de salarios de los médicos y enfermeros, de confiscarles pasaportes e imponerles restricciones severas a su movilidad y libertad personal.
Frente a las acusaciones de explotación laboral y trata de personas, el gobierno cubano afirma que se trata de una “campaña” de Estados Unidos y sus aliados para “desacreditar” las misiones médicas.
En Angola, un contrato de Antex divulgado en 2025 establecía una remuneración básica de 950 dólares mensuales, de los cuales 200 se entregaban localmente en la moneda local de kwanzas. El resto permanecía acumulado en Cuba y podía ser utilizado para cubrir indemnizaciones o sanciones. Durante las vacaciones, el trabajador tenía acceso a la mitad de lo retenido. “Si querías que te entregaran completo lo poco que te asignaban, tenías que terminar la misión sin medidas disciplinarias”, dijo a EL UNIVERSAL el médico cubano Saúl González, quien huyó en una de esas misiones.
Explicó que debían entregar su pasaporte antes del vencimiento del visado; si querían viajar dentro del país al que eran asignados, debían obtener permiso escrito. Igual en el caso de entrevistas o actos públicos. Se les prohibía, dijo, casarse o reconocer hijos durante la misión.
“Me cansé de la esclavitud, me cansé, me cansé de mentir”, dijo Tatiana Carballo, quien participó en misiones médicas en Belice, Venezuela y Brasil, en una conferencia en Nueva York en 2019. Ella se acogió en EU al Cuban Medical Professional Parole, programa estadounidense finalizado en 2017 que permitía solicitar entrada a EU a médicos cubanos participantes en misiones.
El cirujano Emilio Arteaga había trabajado casi dos años en Angola cuando su madre enfermó en Cuba. Pero no pudo ir a verla porque una salida anticipada podía hacerle perder el dinero acumulado en la isla. “No era mucho, pero sí suficiente para atender a mi mamá”. Ella murió por afección abdominal mientras él permanecía en la misión. “Perdí a mi mamá estando en Angola. No pude ir a verla. Me faltaba sólo un mes para terminar la misión”, relató.
Arteaga consiguió después una plaza en Namibia; en septiembre de 2020 fue interrogado por publicaciones privadas de Facebook que satirizaban a dirigentes cubanos. Según su relato, los funcionarios colocaron su teléfono apagado sobre una mesa y le mostraron capturas reunidas durante semanas. Temió una repatriación disciplinaria, salió de la vivienda antes del amanecer y permaneció cinco meses escondido en un garaje de Windhoek, la capital Namibia. “Literalmente escapé de la casa como si fuera un fugitivo. No tuve otra opción, porque sabía que no me podía defender”, explicó. Finalmente obtuvo un visado de tránsito, llegó a España y solicitó asilo.
En 2023, una relatora especial de la ONU comunicó a Cuba denuncias según las cuales Qatar pagaba entre 5 mil y 13 mil dólares mensuales por profesional, mientras el trabajador recibía alrededor de 10%. La comunicación recogió jornadas de hasta 64 horas semanales, confiscación de pasaportes, toques de queda, vigilancia y obligación de informar relaciones personales. La relatora reconoció el valor de la cooperación médica cubana y agregó que “muchas de las preocupaciones señaladas anteriormente persisten… incluida la intimidad, la libertad, la expresión, la asociación y la circulación”. Cuba rechazó las acusaciones y sostuvo que la participación era voluntaria y conforme al derecho.
Calabria, en Italia, recurrió a médicos cubanos cuando hospitales enteros estaban cerca de perder servicios esenciales. La renovación aprobada en 2025 autorizó hasta 497 profesionales hasta diciembre de 2027; para julio de 2026, trabajaban más de 200. La región pasó a establecer contratos individuales y depositar salarios en cuentas italianas. Algunos participantes dijeron que enviaban voluntariamente contribución a Cuba; otros abandonaron la misión y denunciaron vigilancia, control de redes sociales y presiones relacionadas con sus títulos.
En su informe de 2026, la CIDH y la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales examinaron 71 testimonios, 61 de personal sanitario, correspondientes a 109 experiencias de misión. Concluyeron que en determinados casos concurren indicadores de trabajo forzoso y que algunos hechos pueden contener elementos de trata de personas. Al menos 11 mil profesionales sanitarios cubanos están documentados como desertores de las misiones, pero una estimación actual sitúa el total mundial entre 15 y 20 mil.
EL UNIVERSAL