Ganaderos mexicanos se preparan para exportar a EU: Enfrentarán filtros para evitar al gusano barrenador
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CDMX, 23 de agosto de 2026.- Cuando despunta el sol, el ganadero Martín Alfonso Ibarra aprovecha las horas más frescas en las desérticas tierras para supervisar el ordeñe de sus vacas y sus activos más preciados: 16 terneros que exportará a Estados Unidos tras el levantamiento de la prohibición de compra de ganado mexicano que golpeó a la poderosa industria de la carne a ambos lados de la frontera.
Pese a que Washington impuso el veto a su tercer mayor proveedor de ganado para evitar que la plaga del gusano barrenador llegara a las reses estadounidenses, no pudo evitarlo y desde hace dos meses enfrenta varios casos registrados en Texas y Nuevo México.
El gusano barrenador es una larva de la mosca Cochliomyia hominivorax que invade las heridas abiertas o las mucosas de los orificios corporales de cualquier ser de sangre caliente, incluidos los humanos, y devora los tejidos, lo que provoca lesiones cada vez más profundas y dolorosas.
La plaga llegó a México en noviembre de 2024 y está presente en 30 de los 32 estados. Esta semana, el estado norteño de Sonora reportó el primer caso en la comunidad de Munihuasa, próxima a la frontera con Chihuahua y Sinaloa, donde también se registraron contagios.
México acumula hasta la fecha mil 969 casos activos, que representan menos de la mitad de los contagios reportados hace un año y muestran una progresiva contención de la plaga, aunque se prevé que pasará mucho tiempo antes de erradicarla.
Ganaderos mexicanos se preparan para reanudar exportaciones a EU
Bajo ese escenario, Ibarra y otros miles de productores de Sonora se preparan para reanudar, a partir del 24 de agosto, las exportaciones de ganado en pie por el paso fronterizo que comunica el poblado mexicano de Agua Prieta con la localidad de Douglas, en Arizona.
“Todavía no se acaba la película”, dijo el ganadero de 58 años al reconocer que, aunque está esperanzado en superar las dificultades económicas que padeció en el último año por la paralización de las ventas hacia Estados Unidos —que implicó una caída de 40 por ciento en sus ingresos—, aún no canta victoria porque sigue latente el riesgo de que Washington vuelva a suspender las compras, como lo hizo en tres oportunidades entre noviembre de 2024 y julio de 2025.
¿Cuáles son las condiciones de EU para reactivar la exportación de ganado?
Estados Unidos impuso una serie de nuevos controles que ralentizarán el ingreso del ganado mexicano y demorarán la recuperación del hato estadounidense, que ronda los 86 millones de cabezas —el nivel más bajo en 75 años— y enfrenta un déficit de alrededor de 1.2 millones de cabezas que incidió en el alza del precio de la carne en ese país.
De acuerdo con el protocolo definido por las autoridades estadounidenses, en la primera semana de reapertura solo se permitirá el paso de 700 reses al día; la cifra subirá a 900 en la segunda semana y aumentará de forma progresiva hasta alcanzar mil 300 diarias, indicó a The Associated Press el médico veterinario Arturo Ruiz, responsable de sanidad animal del estado de Sonora.
Ruiz explicó que el nuevo protocolo también contempla la colocación de identificadores con radiofrecuencia en las orejas de las reses, la instalación de arcos para detectar los dispositivos y el uso de perros entrenados para la inspección que realizarán funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) antes de autorizar el paso del ganado mexicano hacia Arizona.
México aceptó los protocolos estadounidenses, pero las restricciones no fueron bien recibidas entre los productores locales.
“Es un momento complicado donde necesitamos que la autoridad deje de pensar más políticamente y piense más técnica y razonablemente”, afirmó Juan Carlos Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora, al expresar preocupación por las limitaciones que impuso Estados Unidos. Insistió en que es necesario un mayor flujo de ganado para destrabar el rezago que existe en ambos países.
Cierre en la frontera provocó afectaciones en EU
Aunque los dos vecinos resintieron el impacto de la decisión de Washington, las secuelas tuvieron mayor intensidad en Estados Unidos, en particular entre los consumidores, que debieron hacer frente a alzas históricas de precios y llevaron a algunos a prescindir del consumo de carne.
Juan Carlos Anaya, director general de la firma Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, dedicada al estudio del sector, afirmó que los ganaderos estadounidenses no lograron cubrir el déficit. Esto provocó el cierre de algunas plantas procesadoras de alimentos y afectó a granjas engordadoras.
Antes del cierre de la frontera, México exportaba anualmente a Estados Unidos cerca de 1.2 millones de cabezas de ganado provenientes principalmente de los estados norteños de Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León, Baja California y Durango, que durante décadas se especializaron en la producción de las razas más demandadas por el mercado estadounidense, especialmente la Angus.
Pero al suspenderse la exportación, los productores mexicanos tuvieron que recurrir al mercado interno para vender sus animales a precios casi 40 por ciento menores a los que recibían en Estados Unidos.
Ese descenso en los ingresos obligó a los ganaderos mexicanos a vender parte de su hato y reducir sus gastos e inversiones, explicó Ibarra.
Aunque en México existe una sobreoferta de ganado, esto no se tradujo en una caída del precio de la carne, que aumentó 4.58 por ciento en los últimos 12 meses, según cifras oficiales.
Anaya atribuyó ese comportamiento a que México está muy relacionado con el mercado estadounidense, donde los precios de la carne se mantienen al alza.
En medio del sofocante calor que suele azotar en agosto a Hermosillo, la capital de Sonora, Ibarra sonríe al sentir una ráfaga de viento que le refresca el rostro cubierto de gotas de sudor. Con ese mismo optimismo, el ganadero aguarda poder exportar sus 16 terneros, aunque admite que no se hará muchas ilusiones hasta octubre, cuando podrá concretar la venta, porque “tampoco hay que echar las campanas al vuelo”.