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Nuevos bombardeos de Israel dejan 11 muertos en Líbano

excelsior.com

CDMX, 15 de agosto de 2026.- La tensión en Medio Oriente sigue y sigue… ahora el sur de Líbano vivió una violenta jornada este sábado. Una serie de bombardeos israelíes dejó al menos 11 personas muertas, entre ellas tres niños y dos mujeres, además de alrededor de una veintena de heridos. Se trata de uno de los ataques con más víctimas desde los acuerdos alcanzados en junio para intentar bajar la tensión entre Israel y Hezbolá.

Uno de los golpes más fuertes ocurrió en Ansar, donde aviones israelíes atacaron una vivienda. Ahí murieron siete personas, incluidos los tres menores y dos mujeres. Tras el bombardeo el inmueble quedó prácticamente reducido a escombros, varios vehículos resultaron dañados y los rescatistas tuvieron que remover los restos del edificio para recuperar los cuerpos.

El propietario del lugar, Mohamed Saab, explicó que se trataba de un pequeño alojamiento turístico del que dependía especialmente durante los meses de verano. Frente a lo que quedó de la construcción, cuestionó qué había hecho para terminar perdiéndolo todo de esa manera.

A unos 20 kilómetros de ahí, en Deir Zahrani, otro ataque dejó cuatro personas muertas y numerosos heridos. Además, medios libaneses reportaron más bombardeos en distintos puntos del sur del país, incluido uno cerca de Ansar que habría sido de los ataques israelíes que más se han internado en territorio libanés durante los últimos dos meses.

Israel aseguró que sus fuerzas atacaron infraestructura de Hezbolá y justificó la ofensiva como respuesta a lo que calificó como una “vulneración grave” de los acuerdos, después de acciones del grupo libanés contra soldados israelíes dentro de la zona de seguridad establecida.

Desde Beirut, sin embargo, la reacción fue muy distinta. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó la muerte de civiles y cuestionó directamente la versión israelí: señaló que los niños y las mujeres que murieron en Ansar no pueden ser considerados infraestructura ni objetivos militares. Además, advirtió que esta nueva escalada pone en riesgo los esfuerzos diplomáticos para recuperar cierta estabilidad en el sur del país.

Hezbolá, por su parte, ya lanzó una advertencia. El grupo aseguró que los bombardeos “recibirán una respuesta adecuada” y volvió a rechazar las negociaciones directas con Israel, al considerar que las condiciones planteadas equivalen prácticamente a una rendición.

Después de meses de enfrentamientos, la violencia había bajado de intensidad tras los entendimientos alcanzados en junio y el acuerdo marco impulsado por Estados Unidos entre Israel y Líbano. Ese esquema contempla, entre otros puntos, el desarme de Hezbolá, el retiro gradual de las fuerzas israelíes del sur libanés y el despliegue del ejército de Líbano en esas zonas.

El problema es que Hezbolá se opone al desarme, mientras Israel sostiene que no abandonará las posiciones que controla hasta que el grupo deje las armas. De hecho, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, reiteró esta semana que sus tropas permanecerán ahí mientras esa condición no se cumpla.

Todo esto ocurre cuando todavía está pendiente una nueva ronda de negociaciones directas, prevista para principios de septiembre en Roma. El presidente libanés, Joseph Aoun, consideró que los ataques de este sábado representan un mensaje directo que complica esas conversaciones y los esfuerzos de Washington para mantener vivo el acuerdo.

La tensión, por lo tanto, vuelve a subir en una región que apenas comenzaba a tener un respiro. Desde el inicio de esta última etapa de hostilidades, el 2 de marzo, las autoridades libanesas calculan que más de 4 mil 300 personas han muerto en Líbano. Ahora, con 11 víctimas más en unas cuantas horas y con Hezbolá prometiendo responder, vuelve el temor de que la violencia pueda crecer nuevamente.

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