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“¡Yo no soy Noroña, ¿eh?!”

Nos cuentan que el que acabó ayer más raspado en la trifulca que protagonizaron en el Senado los diputados de Morena, Arturo Ávila, y del PRI, Carlos Gutiérrez Mancilla, fue… ¡Gerardo Fernández Noroña! Y eso que el polémico senador ni siquiera andaba por los rumbos del Patio del Federalismo a la hora del sainete. Y es que ocurre que al calor de los empellones y las groserías que intercambiaban los protagonistas ya referidos, a Ávila, diputado y vocero del guinda, nos comentan, le nació defenderse con una expresión que no pasó desapercibida: “¡Yo no soy Noroña, ¿eh?!” Y no tuvo que decir más, nos comentan, para que todo mundo recordara el episodio aquel en el que el dirigente tricolor, Alejandro Moreno, y el propio Gutiérrez Mancilla se confrontaron con Noroña y este último salió aprisa del Salón de Plenos de la vieja casona de Xicoténcatl. Nos dicen que Ávila tenía todo un repertorio de posibilidades para decir que estaba dispuesto a pasar de los empujones a los trancazos o que no se amedrentaba, pero pues… se le vino a la mente Noroña. Uf. | Se lee en “Rozones” de La Razón.

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