Cuestión de ADN
El escándalo por el examen de admisión no se explica sólo por la trampa; también desnuda un sistema rebasado. La UNAM, bajo la rectoría de Leonardo Lomelí, detectó irregularidades, ordenó un examen de control para miles de aspirantes y defendió la integridad del proceso. Pero el problema de fondo es que casi 180 mil jóvenes compiten por menos de 19 mil lugares. Cuando el embudo es tan estrecho, el fraude encuentra terreno fértil. La UNAM debe proteger sus evaluaciones, sí, pero el Estado también debe asumir que el fracaso no es tecnológico: es haber normalizado que nueve de cada 10 aspirantes se queden sin un lugar. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.