Skip to content

Necesario promover entre ciudadanos la dignidad de la persona para no seguir ideologías reductoras de la vida: Arquidiócesis de Xalapa

* También se deben denunciar las violaciones a la persona humana y sus derechos fundamentales, señala

Irineo Pérez Melo

Xalapa, Ver., 07 de junio de 2026.- La Arquidiócesis de Xalapa consideró necesario promover entre los ciudadanos mexicanos y veracruzanos la dignidad de la persona para no seguir ideologías reductoras de la vida, así como denunciar las violaciones a la persona humana y a sus derechos fundamentales.

En el comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, también urgió a concientizar a la mujer y al hombre sobre su altísima vocación de trascendencia e invitar a todos los mexicanos a reconocer su participación en el desarrollo integral de México y Veracruz, especialmente a los pobres y a quienes sufren.

En el documento, signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, se aborda el pasaje evangélico de San Mateo (9, 9-13), que presenta un rechazo abierto a la actitud de Jesús de recibir y compartir la mesa con los pecadores y la gente más despreciada de la sociedad de aquella época.

En el fondo del rechazo de los fariseos al comportamiento compasivo de Jesús surgen estas preguntas: ¿Cómo un hombre santo puede aceptar y recibir, en nombre de Dios, a los más pecadores y a la gente despreciable que no cumple con la ley divina? ¿Cómo se atreve Jesús a comer con ellos sin guardar las debidas distancias y normas religiosas?

Los fariseos son, en este sentido, un signo de exclusión para los pecadores y de total desinterés hacia los más necesitados. Cristo, en cambio, representa la misericordia y la compasión, pues sabe y está convencido de que son los enfermos quienes necesitan del médico y no los sanos.

A Jesús lo guía su experiencia de Dios. Nadie puede convencerlo de lo contrario: Dios no discrimina a nadie. A Jesús lo llamaron amigo de pecadores y él nunca lo desmintió, porque era verdad. También Dios es amigo de los pecadores y de los indeseables. Cristo vivió y vive aquellos encuentros y comidas como un proceso de curación: “No necesitan al médico los sanos, sino los enfermos”, se señala finalmente.

 

error: Content is protected !!