¡Homenaje póstumo!
Compañeros preparan el último pase de lista para José Antonio y su hijo Jessi Alvieri
* Ambos brindaban asistencia social en ambulancias particulares de la conurbación Veracruz-Boca del Río
Sergio Aldazaba
Veracruz, Ver., 03 de junio de 2026.- Desafortunadamente la vida tiene ironías: quienes atendían urgencias médicas en la conurbación se vieron envueltos en una de la que ya no pudieron salir. José Antonio Callejas, conocido como «Grillo», de 36 años, y su hijo Jessi Alvieri Pérez, de 15, ahora escucharán su último pase de lista.
Dos destinos que fueron unidos por la familia, pero que se amalgamaron aún más durante los tantos servicios que cubrieron en ambulancias, donde las enseñanzas y la pasión por ayudar al prójimo fortalecieron su relación.
«Antonio ya tenía varios años en el medio, él era fisioterapeuta de profesión, pero le entró la inquietud referente al traslado de pacientes y cobertura de eventos, por lo que decidió comprar una ambulancia. Le puso a su agrupación Brigada de Asistencia Social Familiar. Él se enfocaba más en la asistencia a las familias, era muy humanista e iba a eventos deportivos», señaló Octavio Pineda González, amigo de los difuntos.

Posteriormente, recibió la invitación a trabajar en Protección Civil en Soledad de Doblado y no desaprovechó la oportunidad para acumular experiencia e intercalar su trabajo con su nueva pasión. Esta última fue vista con orgullo por su hijo Jessi Alvieri, a quien desde los escasos 13 años de edad comenzó a unirse a él para aprender una profesión tan noble.
«Jessi empezó a ver y se lo llevaba a eventos para que viera lo que hacíamos. Le empezó a gustar al grado que nos decía a otras agrupaciones: ‘Oye comandante, ¿me voy una guardia contigo?’. A pesar de ser un jovencito, tenía bastante conocimiento en primeros auxilios como primer respondiente; a veces lo dejábamos atender cosas sencillas y se defendía», señaló Pineda González.
En lo que suele ser una edad conflictiva como la adolescencia, Jessi canalizó toda esa inquietud en aprender sobre las urgencias médicas, pues ya planeaba estudiar como Técnico en Urgencias Médicas y posteriormente Medicina. Era un joven al que no le llamaban la atención los vicios ni las fiestas.

«Era muy sano y siempre apoyaba a su mamá, cuidando a su hermanito. Cada que había evento era el primero que se levantaba bien uniformadito y andaba apurando al personal de que ya estuvieran listos. Cuando convivíamos las pláticas eran de emergencias. Incluso él le diseñaba los flyers y las tarjetas de publicidad a la agrupación», señaló el entrevistado.
Jessi será recordado como alguien alegre, apasionado y al pendiente de su mamá y de su hermano «Capullo», de tan solo tres años. Grillo, quien no era su padre de sangre pero lo amó como si lo fuera, logró inculcarle el entusiasmo por las labores de auxilio. Al final la muerte, esa vieja conocida a la que tantas veces le disputaron la vida de otros, terminó por alcanzarlos.