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A 35 años de la tragedia de Anaversa, Córdoba mantiene viva la exigencia de justicia

Manuela V. Carmona

Córdoba, Ver., 3 de mayo de 2026.- A 35 años de la explosión de la planta de plaguicidas Anaversa, ocurrida el 3 de mayo de 1991, la ciudad de Córdoba volvió a alzar la voz para recordar una de las tragedias ambientales más graves en su historia, cuyas secuelas siguen presentes y sin justicia de acuerdo con algunos sobrevivientes.

Este domingo se llevó a cabo un acto cívico en la explanada del parque 21 de Mayo, donde familiares de víctimas, sobrevivientes y ciudadanos conmemoraron la fecha. Posteriormente, acudieron a las instalaciones de la empresa, donde realizaron guardias de honor en memoria de quienes perdieron la vida, muchos de ellos años después a consecuencia de enfermedades como el cáncer.

Aunque en el momento del siniestro no se reportaron fallecimientos inmediatos, con el paso del tiempo se documentaron múltiples decesos relacionados con la exposición a sustancias tóxicas, lo que convirtió el caso en un referente de daño ambiental y sanitario en la región.

“Córdoba no celebra, conmemora”, fue una de las consignas que marcó la jornada, en la que también se reiteró que el caso permanece en la impunidad, a más de tres décadas del desastre.

En entrevista, Anabelle Rosalinda Huerta, representante de personas afectadas por Anaversa, lanzó un llamado a los distintos niveles de gobierno para concretar acciones pendientes, entre ellas la construcción de un hospital de cancerología en la ciudad.

Recordó que el 28 de abril de 2022 se logró establecer el Día Municipal de Prevención de Desastres y Luto Solemne, y que el 3 de diciembre de 2025 el Senado de la República reconoció la fecha como Día Nacional de Prevención de Desastres. Asimismo, aseguró que existe una instrucción federal para impulsar la construcción de un hospital especializado en atención oncológica en Córdoba. “Lo que falta es voluntad para que se concrete. La ética se va a demostrar cuando ese hospital sea una realidad”, expresó.

Además, señaló que persisten pendientes en materia ambiental, como la remediación de zonas contaminadas que, aseguró, continúan representando un riesgo para la población.

En el marco de la conmemoración, también se compartieron testimonios de sobrevivientes que, siendo niños al momento del siniestro, relataron los efectos inmediatos y a largo plazo de la exposición a químicos, desde síntomas de intoxicación hasta enfermedades graves como la leucemia, que en algunos casos derivaron en fallecimientos.

A 35 años del desastre, familiares y afectados mantienen la exigencia de justicia, atención médica especializada y acciones concretas que atiendan las consecuencias de un episodio que, insisten, no debe repetirse ni quedar en el olvido.

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