Apenas una de cada diez víctimas recuperadas de fosas vuelve con su familia
-
Madres buscadoras advierten que la identificación de restos avanza lentamente y decenas de cuerpos permanecen bajo resguardo del Semefo
Ángel Contreras
Amatlán de los Reyes, Ver., 11 de agosto del 2026.- La recuperación de restos humanos en fosas clandestinas no significa que las familias hayan encontrado a sus desaparecidos, pues en los casos atendidos por el Colectivo Madres Luna apenas entre 10 y 15 por ciento de las personas localizadas han podido ser identificadas y entregadas a sus seres queridos.
Marcela Zurita, integrante de la organización, advirtió que decenas de cuerpos permanecen bajo resguardo del Servicio Médico Forense (Semefo), debido a que los procedimientos para establecer su identidad avanzan lentamente.
La situación se refleja en los diferentes puntos intervenidos por las madres buscadoras. En uno de los sitios explorados fueron encontrados alrededor de 30 cuerpos, pero únicamente cuatro han sido restituidos a sus familiares. En otro lugar se localizaron siete víctimas y solamente una ha podido ser entregada.
Para la integrante de Madres Luna, reducir estos hallazgos a cifras resulta complicado, debido a que detrás de cada cuerpo existe una persona cuya desaparición mantiene a una familia en espera.
“Yo soy enemiga de dar números”, manifestó al referirse a la cantidad de víctimas encontradas durante las labores de búsqueda.

El colectivo ha participado este año en diversas acciones de localización, algunas de las cuales han permitido encontrar pequeños grupos de cuerpos y otras con hallazgos mayores. Sin embargo, una vez concluida la recuperación comienza otro proceso que puede prolongarse: determinar a quién pertenecen los restos.
Zurita señaló que existen pendientes tanto en materia de investigación como en el ámbito forense. Explicó que la agrupación tiene conocimiento de más de 200 carpetas relacionadas con personas desaparecidas, aunque las reuniones con las autoridades no han sido suficientes para avanzar de manera constante en todos los expedientes.
De acuerdo con la activista, en algunas jornadas las familias únicamente tienen oportunidad de revisar entre 25 y 30 carpetas durante una semana, sin que posteriormente exista la continuidad necesaria para desahogar los asuntos restantes.
También aclaró que las localizaciones no dependen exclusivamente de llamadas o avisos anónimos, sino que cada búsqueda se relaciona con información contenida en expedientes de personas desaparecidas y con líneas de investigación que permiten determinar posibles lugares de localización.
Entre los casos pendientes existen indicios vinculados con municipios de la zona, entre ellos Omealca y Tezonapa.
La buscadora insistió en que el trabajo no termina al recuperar los restos de una fosa, pues la verdadera respuesta para las familias llega cuando las autoridades logran establecer una identidad y pueden informarles qué ocurrió con su ser querido.
“¿Quién no me dice que en esos que recuperé está mi hijo?”, expresó.
Para las madres buscadoras, conocer finalmente el destino de un familiar representa una certeza que puede poner fin a años de angustia, aunque el dolor por la pérdida permanezca.