Mucho alboroto, demasiada miel y pura paja, pero Alberto Ángel Cobos Márquez y Christian Romero Pérez deberían ponerse a trabajar en serio en lugar de andar lanzándose miradas pispiretas —por aquellos rumbos les dicen de otra forma—.
Sus municipios y, sobre todo, sus habitantes, se los van a agradecer. Ese “hermanamiento” no es más que atole con el dedo para sus gobernados.
Menos foto, menos discurso y menos simulación… porque la gente no vive de gestos, vive de resultados.
¡Ya basta de circo y pónganse a gobernar!