El Golpe Aquí se los dijimos: permitir que Elizabeth Morales García entrara al Partido del Trabajo, donde ni siquiera militaba, iba a traer consecuencias. Primero, terminar con el cacicazgo y el nepotismo de los Vicentes; segundo, enterrar aún más al pobre instituto político en Veracruz —porque esa señora solo provoca pérdidas, en el PRI ya lo demostró y con creces—; y tercero, intentar apoderarse de todo. Su protector político y amigo, Oscar González Yáñez, seguramente ya estará satisfecho con semejante barbaridad. Ni modo, nadie sabe para quién trabaja. ¡Se vale sobarse! Whatsapp Facebook Publicar Enviar