Gancho al higado Esteban Bautista Hernández ha sabido asumir el papel que pocos quieren: poner orden, llamar a cuentas y recordar que el poder municipal no es patente de corso. Su discurso incómodo para alcaldes y grupos internos no es estridencia, es consecuencia de alguien que entiende que la política también es responsabilidad y límites. Por eso perturba: porque mientras otros administran silencios, él pone nombres y cobra facturas al abuso. Whatsapp Facebook Publicar Enviar