Gancho al higado Hablando de alcaldes quejones, también están aquellos que pretenden dar atole con el dedo a sus gobernados recurriendo al gastado recurso del pan y circo. Ahí está el caso de la alcaldesa de Soledad de Doblado, Elsa Méndez Ibarra, yunista de origen y hoy convenientemente disfrazada de Verde, quien con bombo y platillos presume una enorme cabalgata y otros eventos que, según su discurso, dejarán una importante derrama económica. No obstante, voces críticas dentro del propio municipio señalan que dichos festejos no son más que ríos de alcohol y una abierta incitación a la violencia, mientras los problemas de fondo siguen sin atenderse. La obra pública está rezagada, la inseguridad persiste y el gobierno municipal parece más ocupado en organizar carnavales que en gobernar. Whatsapp Facebook Publicar Enviar