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¡Historia de vida y tradición mexicana!

“Los abuelos de las piñatas”, prueba de esfuerzo y amor en Minatitlán

* Después de 52 años de matrimonio, esta pareja ha convertido su oficio en símbolo de cultura y perseverancia

Enrique Burgos

Minatitlán, Ver., 29 de octubre de 2025.- Ángela Ansures Pérez y Pablo Aguilar Cortés, conocidos cariñosamente como “los abuelos de las piñatas”, recorren las principales avenidas de Minatitlán a bordo de su triciclo cargado de color, ilusión y tradición mexicana.

Desde hace cinco años, esta pareja de más de 70 años se dedica a la elaboración y venta de mini piñatas hechas totalmente a mano. Previo al Día de Muertos, su oferta incluye catrinas, calabacitas, brujitas, charros catrines y estrellas de calabaza, símbolos representativos de la temporada.

Cada pieza puede usarse como decoración o para las tradicionales celebraciones infantiles, y todas llevan el sello de su creatividad y dedicación.

“Es muy laborioso y tardamos para hacerlos, y también hay gastos, pero de verdad agradezco a quienes nos compran, porque con eso nos apoyan. Siempre hemos estado juntos”, comenta don Pablo mientras acomoda cuidadosamente sus creaciones en el triciclo.

Su historia es la de un matrimonio que, después de 52 años juntos, ha encontrado en este oficio no solo una forma de ingreso, sino una manera de seguir activos, compartir tiempo y mantener vivas las tradiciones mexicanas. En su hogar, Pablo moldea las estructuras y Ángela las decora con papel de colores y detalles que dan vida a cada piñata.

Tratan de elaborar varias piñatitas, y cuando tienen un número considerable, salen a venderlas por la tarde-noche, cuando el sol baja y el clima lo permite.

“Buscamos la vida así, vendiendo las piñatitas que podemos hacer. Ya me canso y me falla la vista, pero hago cuatro al día y con eso salimos a vender”, cuenta Ángela.

A lo largo del año, se adaptan a cada celebración: elaboran pinos y estrellas en Navidad, corazones en el Día del Amor y la Amistad, y figuras temáticas en fechas patrias o escolares.

Con su esfuerzo diario, “los abuelos de las piñatas” se han ganado el cariño y respeto de los habitantes de Minatitlán.

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