“¡Ahora es un pueblo fantasma!”
Deslaves obligan a desalojar 50 viviendas en una comunidad de Zontecomatlán
* Están en riesgo más de 250 personas en Tziltzapoyo, localidad ubicad en la Huasteca veracruzana
* Intensas lluvias provocaron el colapso de cerros, destruyendo viviendas y cultivos
* Al menos 12 derrumbes bloquearon accesos, dejando a los habitantes sin ayuda inmediata
* Familias sobreviven en un albergue improvisado mientras autoridades evalúan la zona
Paco De Luna
Zontecomatlán, Ver., 20 de octubre del 2025.- La comunidad indígena de Tziltzapoyo, enclavada en la región huasteca del norte de Veracruz, vive una de sus peores crisis tras un deslave que obligó a más de 250 personas a huir de sus hogares.
El desastre natural, provocado por intensas lluvias, amenaza con sepultar alrededor de 50 viviendas, dejando a la población en una situación de extrema vulnerabilidad.
Desde el pasado viernes 10 de octubre, cuando a las 5:00 de la mañana se registró el primer gran deslizamiento de tierra, los habitantes abandonaron sus casas por temor a que el cerro colapsara por completo.
Desde entonces, han pasado diez días refugiados en la escuela primaria bilingüe “Rafael Ramírez”, que ha sido habilitada como albergue improvisado.
“Ya no podemos ir; si vienen las lluvias otra vez, y la tierra que está acumulada ahí, todo va a bajar, a todas las casas se las va a llevar”, relató con angustia la señora Dominga Cortés Bautista, una de las afectadas.
La situación es crítica: los deslaves han destruido cultivos de maíz, naranjales y árboles de gran tamaño, además de bloquear completamente los accesos a la comunidad, vías de comunicación que solo con maquinaria pesada se pueden abrir.

Se estima que al menos 12 derrumbes han sepultado tramos de la carretera, dejando a Tziltzapoyo incomunicado y sin acceso a ayuda gubernamental inmediata.
La falta de servicios básicos agrava la emergencia. Los manantiales que abastecían de agua a la comunidad quedaron obstruidos, y desde el inicio del desastre no cuentan con energía eléctrica.
Ante esta situación, habitantes de Chicontepec llevaron una planta generadora para que los desplazados pudieran recargar sus celulares y mantenerse comunicados.
Marcela Pérez Pérez, otra de las damnificadas, narró que la lluvia persistente durante más de tres días provocó el reblandecimiento del terreno. “Salimos de rápido porque ya no podemos estar en nuestras casas; nos espantamos, todos salieron del barrio Tziltzapoyo”, expresó.
Mientras tanto, las familias desplazadas sobreviven con lo poco que tienen. Algunas se refugiaron con familiares, pero la mayoría permanece en la escuela, donde las mujeres se organizan para cocinar.
La escasez de alimentos, agua potable, cobijas y colchonetas es alarmante. Rogelio Pérez Martínez, agente municipal de El Cuayo, La Esperanza, hizo un llamado urgente al Gobierno del Estado para que se realice una inspección geológica en la zona, ya que en las partes altas del cerro se observan grietas y montículos de piedras que podrían provocar un segundo deslave.
“Ahora es un pueblo fantasma”, lamentan los habitantes, quienes observan desde la distancia sus casas abandonadas, temiendo que un nuevo alud termine por sepultar lo poco que les queda. La comunidad clama por atención inmediata antes de que la tragedia se agrave.
