Los tiempos no cambian
Fidel Herrera, exgobernador de Veracruz, “ganó” la lotería dos veces. Una, con un boleto comprado por empleados estatales; otra, a nombre de su esposa. Años después, Adán Augusto López justifica su fortuna con herencias, notarías, renta de inmuebles y venta de ganado. ¿Coincidencia? No hay delitos comprobados, pero sí patrones repetidos: riqueza que crece cerca del poder. Hoy, los memes de una “octava abuelita” que le hereda no se burlan de la verdad, sino de lo creíble. Si algo no cambia en México es esto, las fortunas sospechosas nunca se investigan a fondo. Y siempre, casualmente, les tocan a los mismos. | Se detalla en “Frentes Políticos” de Excelsior.