Pocos reaccionaron...
Indiferencia ciudadana opaca el Segundo Simulacro Nacional en Orizaba, pese a alertas en 80 millones de celulares
Manuela V. Carmona
Orizaba, Ver., 19 de septiembre de 2025.– En el marco del Segundo Simulacro Nacional 2025, que por primera vez activó el Sistema de Alertamiento Masivo enviando mensajes a más de 80 millones de teléfonos celulares, la ciudad de Orizaba mostró un contraste significativo: mientras empleados de comercios y edificios públicos y privados participaron de forma ejemplar y ordenada, una gran parte de la población civil reaccionó con apatía o desconocimiento, a pesar de la amplia difusión previa.
El ejercicio simuló un sismo de magnitud 8.1 con epicentro en Michoacán, con el objetivo de evaluar y reforzar la preparación ciudadana ante un evento sísmico real.

De acuerdo con Gabriel Ramírez, elemento de Protección Civil municipal, la evacuación en comercios y oficinas se llevó a cabo de manera eficiente, alcanzando un tiempo promedio de respuesta de apenas dos minutos.
“Tuvimos una participación cercana al 100 % dentro de los establecimientos. La reacción fue muy buena y ordenada”, señaló.
Sin embargo, en la vía pública la situación fue distinta. Muchos ciudadanos observaban el simulacro sin comprender su propósito, e incluso preguntaban qué estaba ocurriendo, pese a que se realizaron múltiples anuncios previos y que el sonido de las alertas se activó simultáneamente en millones de celulares.

Se establecieron 30 puntos de monitoreo en todo el municipio, donde participaron activamente tres elementos de Protección Civil municipal por punto. Ramírez consideró que, si bien aún hay margen de mejora en los tiempos de respuesta, el desempeño general fue positivo, especialmente dentro de establecimientos que cuentan con brigadas internas capacitadas.
A nivel nacional, el simulacro movilizó a más de 9 millones de personas registradas en 125,858 inmuebles, y utilizó 14,491 altoparlantes, además de ser transmitido por 100 estaciones de radio y 11 televisoras.

Este evento dejó claro que, aunque las instituciones y sectores organizados están avanzando en cultura de protección civil, aún persiste una importante brecha entre la ciudadanía común, que, a pesar de recibir una alerta directamente en su dispositivo móvil, no participa de manera activa en ejercicios que, llegado el momento, podrían marcar la diferencia entre la vida y la muerte.