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Copipev, acusaciones sin pruebas

Las declaraciones de la Copipev contra la alcaldesa electa son un ejemplo claro de hablar por hablar. Si de verdad tienen pruebas de que hubo un uso indebido de recursos del IPE para una campaña política, que las presenten de manera formal ante las instancias correspondientes. Alegar a la ligera, sin sustento documental ni jurídico, es muy fácil. Lo que se ve y se percibe es que detrás de estas acusaciones está el resentimiento personal de Raúl Arias Lovillo, quien sigue respirando por la herida y tiene intereses claros dentro de esta organización.

No olvidemos que hace un par de años publicaron un librito repleto de imprecisiones y mentiras, cuya única finalidad era golpear políticamente. Hoy intentan repetir la fórmula con acusaciones recicladas e infundadas, cuando incluso los supuestos delitos ya han prescrito. Es evidente que buscan reflectores más que justicia.

Además, la Copipev no es un ente neutral. Ahí se mezclan personajes ligados al PAN, al PRI, a Morena —del grupo de Ivonne Cisneros— y también operadores cercanos a Arias Lovillo. Ese revoltijo de intereses explica por qué sus pronunciamientos se sienten más como un ajuste de cuentas político que como una defensa real de los pensionistas.

La ciudadanía merece respeto, no intrigas ni acusaciones huecas. Si la Copipev tiene evidencias, que acuda a los tribunales. De lo contrario, lo único que logran es exhibirse como un grupo atrapado en rencores y pactos oscuros, más preocupado por la “grilla” que por los verdaderos problemas de los jubilados y pensionados.

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