Gobernar caminando; Daniela Griego y los indicadores de Xalapa
Andrés Manuel López Obrador solía insistir en estas recomendaciones para quienes aspiraban a gobernar: caminar, recorrer las colonias, tocar puertas y escuchar directamente a la gente. La política, sostenía AMLO, no podía hacerse exclusivamente desde un escritorio; era indispensable conocer los problemas en el territorio, mirar a los ciudadanos de frente y comprender sus necesidades desde la realidad cotidiana. Claudia Sheinbaum retomó ese principio y lo expresó con una idea que sintetiza una forma de ejercer el poder: gobernar en territorio y no desde el escritorio. Hace poco, en marzo de 2026, la presidenta recordó la recomendación de López Obrador de utilizar unos buenos tenis y un morral para recorrer las comunidades y reiteró la importancia del contacto casa por casa. De ahí surge una idea sencilla, pero con implicaciones importantes para la administración pública en México: gobernar caminando.
En Xalapa, la alcaldesa Daniela Griego Ceballos ha hecho de la presencia en las colonias una característica muy palpable de su administración. Sus recorridos a pie, el diálogo directo con las y los vecinos y las audiencias constantes en el denominado «Día del Pueblo» buscan establecer una relación entre las necesidades que expresa la población y las decisiones que toma el Ayuntamiento.
Su principal política de gobierno se basa en priorizar el recorrido por las colonias de Xalapa, en lugar de escuchar desde una oficina. Casi diariamente, la máxima autoridad municipal recorre personalmente calles sin alumbrado o drenaje, escucha a vecinos preocupados por la inseguridad y conoce el deterioro de los espacios públicos, lo que le da la oportunidad de identificar problemas concretos, instruir a sus colaboradores y dar seguimiento a las respuestas institucionales.
Ese contacto también puede influir, entre otras cosas, en algo que no siempre aparece en las estadísticas delictivas: la percepción que tienen las personas sobre su entorno y sobre la capacidad de las autoridades para atender sus preocupaciones, así como generar esquemas más amplios de atención ciudadana. Es precisamente ahí, en ese contexto, donde resulta pertinente observar los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), publicada el pasado viernes 23 de octubre por el INEGI.
Este estudio refleja que, en Xalapa, el porcentaje de habitantes mayores de 18 años que consideran inseguro vivir en su ciudad pasó del 58.5 % en junio al 54.1 % en septiembre, una reducción de 4.4 puntos porcentuales. Si se amplía la comparación a septiembre de 2025, cuando el indicador se encontraba en 61.9 %, la diferencia es de 7.8 puntos porcentuales.
Dicha evolución merece atención porque la percepción de inseguridad no depende únicamente de la incidencia delictiva; también está relacionada con las condiciones de los espacios públicos, el alumbrado, la convivencia y la confianza en la capacidad de respuesta institucional, entre otros factores.
En ese terreno, las acciones de proximidad de Griego desempeñan un papel relevante al recorrer las colonias, identificar lugares deteriorados, escuchar preocupaciones y coordinar intervenciones municipales que contribuyen a mejorar el entorno. La presencia de la autoridad no sustituye el trabajo policial ni las políticas de prevención, pero complementa de manera importante ambas acciones mediante la atención de factores que influyen en la vida cotidiana.
En ese mismo sentido, la comparación con las dos ciudades capitales más cercanas a Xalapa ayuda a dimensionar estos resultados, ya que durante el mismo trimestre la ciudad de Puebla aumentó su percepción de inseguridad, de acuerdo con la ENSU, del 81.3 % al 84.5 %, mientras que en Tlaxcala pasó del 64.3 % al 67.6 %.
Por otro lado, con un 54.1 %, Xalapa se mantiene por debajo del promedio nacional urbano del 58.1 % y presenta una menor percepción de inseguridad que el puerto de Veracruz, Coatzacoalcos y Villahermosa, entre otras ciudades importantes.
Una segunda referencia permite incorporar directamente la valoración de la ciudadanía sobre la figura de Griego. El 19 de octubre de 2026, Consulta Mitofsky publicó su evaluación de 150 presidentes municipales y, de acuerdo con la información difundida, la alcaldesa obtuvo un 51.5 % de aprobación, lo que la coloca como la alcaldesa mejor evaluada del estado de Veracruz en esta medición, por encima también del promedio nacional.
Consideradas en conjunto, ambas mediciones permiten identificar tres dimensiones complementarias: la presencia territorial de la alcaldesa como práctica de gobierno, la percepción de inseguridad como indicador del entorno ciudadano y la aprobación pública como expresión de la valoración de su administración.
No se trata de confundirlas ni de afirmar que una determina automáticamente a las otras. Su utilidad está en observar si, a lo largo del tiempo, el trabajo territorial se acompaña de respuestas institucionales y de cambios consistentes en las percepciones de la población.
La cercanía de Daniela Griego con los habitantes de Xalapa puede entenderse, por tanto, como parte de una estrategia de gestión que busca conectar la escucha ciudadana con decisiones concretas. Sus recorridos, las audiencias públicas y la atención de solicitudes ofrecen mecanismos para que las preocupaciones de la población lleguen directamente a quienes tienen la responsabilidad de atenderlas.
Los resultados de la ENSU y las evaluaciones de aprobación no prueban, por sí solos, ni de manera directa, la efectividad de ese modelo, pero sí proporcionan referencias para darle seguimiento y contrastarlo con sus resultados.
La enseñanza política de López Obrador, retomada por Claudia Sheinbaum, encuentra así una expresión concreta en el gobierno municipal de Xalapa: una alcaldesa que sale a caminar las calles, escucha personalmente a sus habitantes y busca convertir sus demandas en acciones de gobierno.
El desafío, con el paso del tiempo, será sostener esa práctica y demostrar, mediante resultados verificables, que la proximidad institucional contribuye a mejorar la vida cotidiana.