«Hombres G» transportaron a sus fans a los 80’s
Como si hubieran abierto un verdadero túnel del tiempo, «Hombres G» teletransportaron a miles de fans del Auditorio Nacional directo a la década de los 80.
Playeras clásicas, parejas que se conocieron al ritmo de sus canciones, amigos de toda la vida e incluso hijos que heredaron el fanatismo… todos llegaron temprano dispuestos a revivir la banda sonora de su juventud.
Las luces se apagaron y el grito fue unánime. “Voy a pasármelo bien” detonó la fiesta, seguida de “Chicas cocodrilo” y “Mujer de bandera”.

En segundos el recinto entero se convirtió en un coro gigante. El concierto avanzó a pura velocidad: “No te escaparás”, “Chico tienes que cuidarte” y “Me siento bien” recordaron el lado más desenfadado y rebelde del grupo.
El ambiente se volvió más íntimo con “Un par de palabras”, “Te necesito”, “Dos imanes”, “Que yo soy para ti”, “Lo noto” y el siempre emocionante “Te quiero”.
Ahí muchos cerraron los ojos y se transportaron a sus primeros romances, a las dedicatorias secretas y a las noches de adolescencia.

La nostalgia no discriminó edades: jóvenes que descubrieron a Hombres G por sus padres cantaban con la misma pasión que quienes los vivieron en tiempo real.
Asimismo, la irreverencia no se hizo esperar. “Indiana” y “Gilipollas” desataron carcajadas y gritos, “Nassau” mantuvo la vibra y “Suéltate el pelo” hizo que todo el Auditorio se pusiera de pie y no parara de corear.
“Bar” y “Martha” llegaron con esas historias cotidianas que tanto identifican al público.

Uno de los momentos más emotivos fue “Los mejores años”, canción que da nombre a la gira y que sonó como un abrazo colectivo entre pasado y presente.
Padres e hijos, parejas reunidas después de años y amigos de toda la vida se miraban y sonreían.
La banda también aprovechó para anunciar que su documental está a punto de estrenarse en Netflix, noticia que provocó un grito de euforia.
“Temblando” puso la piel de gallina. Luego “Venecia” devolvió la fiesta y llegó el himno absoluto: “Devuélveme a mi chica”.

El Auditorio explotó. Tres generaciones gritaron a todo pulmón una canción que ya es patrimonio del pop rock en español.
Cabe destacar que, el cierre fue puro fuego: “Venezia” y el clásico “Sufre, mamón” pusieron el broche de oro. Antes de irse, «Hombres G» agradecieron con el corazón el cariño eterno de México.
No hubo solo un concierto. Hubo un viaje en el tiempo, un reencuentro generacional y la confirmación de que algunas canciones nunca envejecen… y algunos “mejores años” se pueden vivir una y otra vez.
