La construcción de la justicia y paz social en México y Veracruz es trabajo de todos y para todos: Arquidiócesis de Xalapa
* Cada ciudadano debe dar lo mejor de si mismo en la convivencia diaria y en los espacios más sencillos
Irineo Pérez Melo
Xalapa, Ver., 11 de octubre de 2026.- La construcción de la justicia y la paz social en México y en Veracruz es un trabajo de todos y para todos. Nace de la persona reconciliada y libre de violencia y no basta estar dispuesto a trabajar juntos para lograr este objetivo, sino aplicarse en ella, aseguró la Arquidiócesis de Xalapa.
Lo anterior se desprende del comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, en donde se informa qué hay que dejar que la paz y la justicia habiten dentro de cada bautizado y ciudadano, para dar lo mejor de uno mismo en la convivencia diaria y en los espacios más sencillos.
En el documento, signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, hace alusión al pasaje bíblico en el que el evangelista San Mateo (22, 1-14) nos cuenta otra espléndida parábola de Jesús que tiene como fondo un banquete nupcial solemne.
Es el banquete de la salvación y del amor ofrecido por Cristo y las reacciones opuestas que provoca. Los primeros invitados, los privilegiados, responden con indiferencia, con fastidio y hasta con hostilidad y desprecio. Uno se va a su campo, otro a su negocio, otros matan a los mensajeros.
Esa fue la reacción que Jesús experimentó entre sus oyentes. La invitación les resultó una petición excesiva, porque habían puesto sus intereses por encima del Reino de Dios y de su justicia, se añade.
En el documento se enfatiza que “hoy nos pasa igual. Trabajar juntos, sin excluir a nadie, por la justicia y la paz social, también nos resulta excesivo. Muchos bautizados y ciudadanos mexicanos y veracruzanos creemos que no se puede hacer mucho, o dejamos este trabajo en manos de unos pocos.
Pero he aquí lo inesperado de Dios: Él no suspende el banquete de la justicia y la paz. El ofrecimiento no se apaga, más aún, resuena con más fuerza. El Rey dice a sus siervos: “Vayan a los cruces de los caminos e inviten a todos, buenos y malos”. Llega así al banquete un mundo de pobres, de marginados y de excluidos de los banquetes oficiales.
La invitación hoy resuena para todos pues la violencia e inseguridad continúan en México. La construcción de la justicia y la paz social en México es un trabajo de todos y para todos.
No basta estar dispuestos a trabajar juntos para la paz y la justicia. Hay que dejar que la paz y la justicia habiten dentro de cada bautizado y de cada ciudadano, para dar lo mejor de uno mismo en la convivencia diaria y en los espacios más sencillos. Solo desde ese interior transformado surgirá la fuerza y la convicción para construir juntos una sociedad justa y pacífica.