¿Quién tiene la «verdad histórica»?
Doce años después, Ayotzinapa sigue siendo la herida abierta que ningún gobierno ha podido cerrar. Y desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo volvió a abrirla de un tajo.
Al presentar nuevas líneas de investigación, Sheinbaum no solo apuntó a la Fiscalía de Peña Nieto y a su famosa «Verdad Histórica», sino que puso un nombre y apellido sobre la mesa: Anabel Hernández.
La acusó de haber rendido testimonio en Estados Unidos para sostener que los 43 no estuvieron en las galeras de barandillas, en Iguala, y aseguró que hoy la FGR tiene pruebas documentadas que demuestran lo contrario.
Del otro lado, Anabel Hernández no es una improvisada. Es la periodista que ha construido su carrera acusando al Estado de complicidad con el narco, la misma que ha sido fuente citada por fiscales de Estados Unidos y por organismos internacionales.
Entonces, ¿quién miente? ¿La periodista que dice tener fuentes del más alto nivel en Washington, o la presidenta que dice tener en la mano los registros telefónicos y los testimonios de la FGR?
Aquí no hay buenos y malos cómodos. Si la Fiscalía demuestra con documentos que los normalistas sí pasaron por barandillas, el testimonio de Hernández en Estados Unidos se cae y su credibilidad queda tocada.
Pero si el Gobierno usa a una periodista como chivo expiatorio para revivir un caso que no avanza en detenciones clave, la «nueva verdad» corre el riesgo de convertirse en otra «Verdad Histórica», solo que con otro sello sexenal.
Por eso la pregunta no es quién gana el round de hoy en la mañanera. La pregunta es quién tendrá la razón histórica dentro de 10 años, cuando los expedientes se desclasifiquen. Por ahora, lo único cierto es que a 12 años de la noche de Iguala, los 43 siguen sin aparecer.