Delia González Cobos, una solapadora de la corrupción
Hay quienes aseguran que la diputación federal por Xalapa el partido Morena la gana hasta con una vaca -frase que en su momento soltara el tristemente célebre perredista Uriel Flores Aguayo-.
Sin embargo, las cosas se ponen color de hormiga cuando se ventila que la extitular del Órgano de Fiscalización Superior, Delia González Cobos, puede ser la aspirante postulada por el partido político Movimiento de Regeneración Nacional, por varios motivos.
Uno de ellos es que la señora es una burócrata que realizó un papel muy gris al frente de dicho organismo, en donde solo pasó y dejó correr mares de actos de corrupción, siendo hasta familiares de ella —como su sobrina— cómplices del desvío y robo de recursos públicos. Delia fue una experta en maquillar cuentas públicas, obviamente no de forma gratuita.
También otro factor es que la señora está completamente desarraigada de Xalapa; vaya, ni siquiera es de la capital veracruzana. La doña nació en otro municipio de Veracruz, jamás ha hecho algo por la ciudad.
Actualmente, simula o actúa ser xalapeña y un día sale a bailar, otro se toma un helado, luego se le ocurre decir que tiene mascotas o las ha adoptado, y así, puras ocurrencias es lo que ha marcado su obstinación para ser legisladora federal, esto, producto de los improvisados asesores que tiene.
Por último, aunque Delia González Cobos diga que es humilde o trate de aparentar que lo es, es mentira. La señora no tiene sangre para la política, es de esas personas que ni los buenos días da, solo que ahora que anda empeñada en fuero, simula ser diferente.
Ella es Delia González Cobos, la cuitlahuista más cuitlahuista, la exfuncionaria que le dio la espalda a quienes le apoyaron para llegar al cargo. El ramplón de José Luis Lima Franco se andaba hasta jalando los pelos por haberla impulsado.
Allá de aquellos que le den cuerda y la respalden en sus oportunistas ambiciones políticas. Después, no se vale arrepentirse…