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Habló el caradura…

Luego de ser ventilado en redes sociales y medios de comunicación y, quizá, de recibir un fuerte jalón de orejas, el extitular de la Secretaría de Salud y delegado federal del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, finalmente respondió hoy a los reporteros, después de hacer guardia de honor en el parque de Los Berros.

¿Era tan complicado? Por supuesto que no. Mucho más sencillo que andar de neurótico en los hospitales o huyendo de la prensa como si rendir cuentas fuera una molestia. Al doctor Ramos Alor parece olvidársele que es servidor público, no dueño del cargo, y que detrás de su escritorio hay una responsabilidad que exige resultados, atención y, sobre todo, respeto.

Qué bueno que se bajó del ladrillo y decidió dar la cara. Ahora falta lo verdaderamente importante: que se ponga a trabajar y deje los desplantes para cuando vuelva a ser un ciudadano más. Porque el poder es prestado, los cargos caducan y la soberbia, tarde o temprano, termina cobrando intereses.

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