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Claudia Tello Espinosa, la traiciona el enojo

Innegable: hubo rudeza innecesaria en su contra, pero también debe admitir la extitular de la Secretaría de Educación y actual senadora que ella cometió graves errores. El principal: permitir que el corazón entrara a la dependencia que manejaba, lo que propició su triste salida. 

Está enojada y por eso ha decidido aliarse con Manuel Huerta Ladrón de Guevara para apoyarlo en su desesperada carrera por ser nominado a la “grande” en Veracruz en el año 2030.

Sin embargo, Claudia debe andar con pies de plomo, porque le van a buscar irregularidades en la SEV y, si las cosas no resultan como ella espera, podría terminar perjudicando a su nieta, la diputada local Valeria Méndez Moctezuma, quien llegó a la curul gracias a su abuela y no por la “democracia” en Morena ni porque tenga una gran carrera política. 

Claudia Tello está en todo su derecho de estar molesta, de buscar aliados y de jugar sus cartas políticas. Pero en política, cuando se actúa con el enojo por delante, se corre el riesgo de confundir la revancha con la estrategia.

Dicen que juego que tiene desquite, ni quien se pique. Y en esta partida, apenas se están acomodando las piezas…Ese penúltimo párrafo es el que le da la fuerza que faltaba: regresa al título —el enojo— y cierra la idea política del texto, en lugar de terminar únicamente con una advertencia.

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