¡Déjalos en paz!
Alimentar a mapaches en las escolleras altera el ecosistema, aumenta riesgos y desplaza a otras especies: ecólogo
* El ecólogo Alex Cepeda advirtió que darles comida altera su conducta natural y promueve su reproducción desmedida
* Alertan que, aunque no son agresivos, su fuerza instintiva representa un peligro para niños y turistas
Enrique Burgos
Coatzacoalcos, Ver., 23 de septiembre de 2026.- Alimentar a los mapaches que habitan en las escolleras del malecón de Coatzacoalcos está provocando que estos animales silvestres modifiquen sus hábitos naturales, se acerquen cada vez más a las personas y aumente su presencia en esta zona urbana, advirtió el ecólogo Alex Cepeda.
El especialista explicó que los mapaches no son animales agresivos por naturaleza, pero continúan siendo especies silvestres que reaccionan por instinto cuando se sienten amenazadas, por lo que pidió a ciudadanos, pescadores y turistas evitar acercarse o intentar tocarlos.
“Son animales muy fuertes, muy poderosos y pueden desgarrar o herir a un niño, a un adulto o a un turista”, señaló.
El ambientalista, quien desde hace más de una década realiza estudios sobre especies prioritarias y sus dinámicas poblacionales en el sur de Veracruz, explicó que el número de mapaches en las escolleras ha aumentado paulatinamente.
Detalló que hace aproximadamente cinco años se tenía identificada la presencia de unos tres ejemplares; posteriormente fueron cinco y después alrededor de diez, situación que relacionó principalmente con la intervención humana.
De acuerdo con el ecólogo, una de las principales causas es que algunas personas les proporcionan croquetas, restos de comida y otros alimentos, con la intención de ayudarlos.
Sin embargo, esta práctica provoca que los animales dejen de depender exclusivamente de los recursos naturales de su hábitat y comiencen a relacionar la presencia humana con la obtención de alimento.
Esto puede favorecer que permanezcan y se reproduzcan en zonas urbanas, incrementando su población y generando conflictos con las personas.
Advirtió que, cuando una especie silvestre llega a alcanzar una población elevada en un espacio reducido y comienzan a presentarse conflictos, las autoridades pueden verse obligadas a implementar medidas de control.
Además, señaló que la presencia creciente de mapaches también ha tenido consecuencias sobre otras especies que habitaban anteriormente en las escolleras.
Entre ellas mencionó a los tlacuaches, cuya población habría disminuido ante la presencia de los mapaches, animales que por su fuerza y capacidad de adaptación pueden desplazar a otras especies de menor tamaño.
El especialista insistió en que las acciones aparentemente benéficas de las personas pueden terminar afectando el equilibrio ecológico.
Por ello, hizo un llamado a no alimentar, perseguir, tocar ni intentar domesticar a los mapaches de las escolleras, sino permitir que continúen desarrollando sus comportamientos naturales y reportar a las autoridades cualquier situación que represente un riesgo.
“Muchas veces pensamos que estamos haciendo una buena acción al darles de comer, pero en realidad estamos alterando su comportamiento y también el equilibrio de las especies que viven en ese lugar”, finalizó.