La instrumentación cambia un poco debido a la disponibilidad de los instrumentos tradicionales en Italia, pero se asemeja en la progresión de notas y acordes. Mientras que los corridos tumbados mexicanos utilizan guitarra acústica de doce cuerdas, charchetas y tololoche, los italianos optan por la guitarra acústica de seis cuerdas, trompetas y bajos eléctricos.
En cuanto a temática, los corridos italianos mantienen las letras en torno a vida de los marginados, pero trasladan el desértico ambiente del México norteño al entorno urbano de las ciudades italianas.
No es la primera vez que algo así sucede con la música mexicana. A mediados del siglo pasado, se dio el fenómeno conocido como música Yu-Mex. La cultura eslava ya había dejado una marca en México, cuando inmigrantes checos, polacos y alemanes trajeron la polka en el siglo XIX, el cual evolucionó hasta convertirse en la música norteña que conocemos hoy en día. En la Yugoslavia de Tito, tras romper relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, se comenzó a importar entretenimiento de otros países, entre ellos México. El resultado fue la proliferación del cine de oro mexicano en el país. La música mariachi y ranchera omnipresente en las cintas llevó a muchos yugoslavos a crear su propia variante del género musical.