¡Proyecto de vida!
Emprender también puede ser una forma de volver a empezar: Rocío y su historia desde Coatzacoalcos
* Encontró en la repostería una oportunidad para superar una etapa complicada
* Su emprendimiento comenzó hace tres años y, con capacitación y perseverancia, se convirtió en una fuente de ingresos y una pasión
* También inspiró a su hijo Gustavo, quien, tras egresar de Gastronomía, decidió iniciar su propio proyecto de productos artesanales
Enrique Burgos
Coatzacoalcos, Ver., 26 de agosto de 2026.– Emprender puede significar mucho más que abrir un negocio. Para Rocío Perdomo Trinidad, mujer de Coatzacoalcos, comenzar con la repostería representó una oportunidad para volver a empezar y encontrar en una actividad una forma de enfrentar una etapa complicada de su vida.
Hace tres años, mientras atravesaba un periodo de depresión, Rocío encontró en la elaboración de postres una actividad que poco a poco se convirtió en terapia, después en una pasión y, finalmente, en una fuente de ingresos.
“Llevo tres años. De hecho, fue algo muy curioso iniciar en este emprendimiento porque empecé para salir de la depresión, porque yo antes trabajaba. Todo empezó para salir de la depresión. Nunca me imaginé; la repostería me apasiona, aparte de que me sirve como terapia, disfruto hacer los postres”, relató.
Su primer acercamiento a este oficio ocurrió durante un curso dirigido a mujeres emprendedoras. A partir de entonces, continuó capacitándose, desde conocimientos básicos hasta técnicas más avanzadas de repostería.
Con el tiempo, lo que comenzó como una actividad personal se transformó en un pequeño negocio de postres caseros y gourmet, que inicialmente comercializaba entre familiares y vecinos y que actualmente busca avanzar hacia una etapa de mayor formalización.
Pero la historia de emprendimiento de Rocío no termina con ella. Su propio ejemplo también inspiró a su hijo, Gustavo García Perdomo, quien recientemente egresó de la carrera de Gastronomía.
Después de adquirir experiencia trabajando junto a su madre, Gustavo decidió independizarse y comenzar su propio proyecto.
“Por así decirlo, trabajé antes con ella, hasta que decidí independizarme para empezar a hacer mi propio emprendimiento yo solito”, comentó.
Con los conocimientos adquiridos durante su formación profesional, comenzó a desarrollar productos artesanales como sazonadores, conservas, mermeladas, chiles y diferentes tipos de salsas.
A esta propuesta también se suman los tradicionales toritos, que prepara en distintos sabores, entre ellos café, cacahuate, durazno y piña colada.

Madre e hijo ahora comparten no solamente el vínculo familiar, sino también la experiencia de abrirse camino como emprendedores y participar juntos en ferias y exposiciones.
Para Rocío, aquella decisión que tomó hace tres años para encontrar una actividad que la ayudara a salir adelante terminó convirtiéndose en un proyecto de vida; para Gustavo, el camino de su madre también se convirtió en una inspiración para construir su propio futuro.
Así, desde Coatzacoalcos, ambos demuestran que detrás de un emprendimiento puede existir mucho más que un producto: también puede haber una historia de esfuerzo, aprendizaje y nuevas oportunidades.