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El FBI y la DEA cercan a los hermanos Farías

excelsior.com

CDMX, 22 de agosto de 2026.- La Oficina de Investigaciones Federales (FBI) y la Administración de Control de Drogas (DEA) mantienen bajo investigación al excontralmirante Fernando Farías y a su hermano, el vicealmirante Manuel Roberto Farías, por su presunta participación en una compleja red de huachicol fiscal que financia directamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

En el marco de la investigación federal estadunidense denominada Muerte Líquida,  el representante legal de la embajada de EU y agentes del FBI asignados a la embajada en Buenos Aires quienes entrevistaron sin presencia de abogados a Fernando Farías momentos antes de salir expulsado de Argentina a México.

Aunque, tras un recorrido de Excélsior por el sistema judicial y de tribunales federales, por departamentos de Justicia, del Tesoro y Seguridad, se confirmó que el exmando naval no enfrenta cargos formales en Estados Unidos, su testimonio es considerado clave para procesar a James y Maxwell Jensen, empresarios de Texas acusados de coordinar más de cuatro mil cargamentos de combustible robado mediante su terminal marítima en Arroyo Terminals.

La operación partió del descubrimiento en México del buque cisterna Torm Agnes que había introducido de EU ilegalmente combustible refinado, el 8 de marzo; y unos días después, el 19, fue descubierto en el puerto de Altamira, Tamaulipas, otro buque, el Challenge Procyon, que llevaba petróleo sin refinar a Texas.

Con base en esas incautaciones, la DEA y el FBI lanzaron la operación que en mayo siguiente llevo al arresto de James Jensen, de 68 años, y un su hijo Maxwell, de 25, acusados de traficar a través de su puerto en Texas 4 mil cargamentos de combustible para favorecer al CJNG entre 2022 y 2025.

Meses después, en septiembre del año pasado, se descubrió que los hermanos estaban vinculados con el tráfico de combustible desde Texas.

El huachicol fiscal consiste en que se roba petróleo en México y se trae a EU mediante documentación falsa del contenido de en los barcos, luego se refina para convertirlo en gasolina y regresa con documentación falsa a México, donde se distribuye en competencia en el mercado legal de combustible.

Los Jensen recibían el petróleo en México en una terminal marítima de su propiedad en Texas cerca de la frontera con México, Arroyo Terminals en Río Hondo. De ahí lo llevaban a refinerías y regresaban el producto refinado a México. Muerte Líquida sigue en curso, entre otros motivos, porque aún no identifican la participación de refinerías en Texas.

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