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El Parque Deportivo Colón

La presente administración municipal de Xalapa ha anunciado la rehabilitación del Parque Deportivo Colón como parte de la política de favorecer la inversión en espacios que promuevan la actividad física y el bienestar entre las y los xalapeños. Semanalmente ingresan al estadio a entrenar, ejercitarse, jugar y presenciar partidos más de dos mil personas.

Dicha rehabilitación será en dos fases: 2026 y 2027. Lo que resta de este año la inversión será de 14 millones de pesos, misma que incluye la renovación integral de las casetas de jugadores, baños, regaderas, pintura en general del inmueble, cambio de la cubierta (techo), instalación eléctrica, la malla protectora, jaulas de bateo con pasto artificial, entre otros trabajos más. El siguiente año será en la parte exterior, iluminación y trabajos necesarios. Tenía muchos años que no se destinaban recursos a este emblemático estadio xalapeño.

Hablar del Parque Deportivo Colón es hablar de los Chileros de Xalapa; ambos mantienen un vínculo indisoluble, una historia paralela. Ambos han sido protagonistas de la vida deportiva, social y cultural de la capital veracruzana. Es incomprensible el uno sin el otro. Pero su rehabilitación también es un homenaje al bello recinto que ha albergado a peloteros de magnífica calidad deportiva. Con toda objetividad, históricamente el béisbol y los Chileros le han dado mayor identidad a los xalapeños que cualquier otro deporte de conjunto. El Colón, como es conocido popularmente, es icono y su césped, prodigioso.

Hace dos décadas, El Colón volvió a cimbrarse con sus pletóricos llenos de casi 5,000 almas vitoreando a Chileros durante la última versión de la Liga Invernal Veracruzana y sus dos campeonatos en 2007-2008 y 2010-2011, en donde destacaron algunos peloteros de poder como el curazoleño Sharnol Adriana, el arrojo de Bellazetín, de Omar Bramasco, la efectividad del “Metralleta” Ramírez y Leo Figuereo, el poder de Shammar Almeida, Adán Amezcua, la clase del catcher Galarraga, entre otros. Durante estos partidos era común ver a personajes populares que han dado vida y rostro al Colón y que dibujan muy bien la amalgama entre el deporte y la cultura popular. Por sus gradas recorrían, a paso cansino, el viejo “Calavera” y el Profe Delfín “Bigotes”, con sus cartas de naipe entre los dedos, persuadiendo a incautos para hacer sus tradicionales rifas con magia incluida; el buen amigo Jerjes Blázquez recorría el graderío vendiendo sus ricas “tortas de viagra” (así las anunciaba), cuyo único efecto secundario era el golpe en el bolsillo; y los inigualables chiles rellenos de Tony “El Chilero”, quien, al estilo del oeste, asomaba su pícara sonrisa en torno a su mostacho incipiente, que contrastaba con el delicioso sabor de sus rebosantes tacos con fotocopia (tortilla doble).

Este bello recinto beisbolero mantiene una carga emotiva del peso de los años. La energía reclutada, la pasión exacerbada, triunfos, derrotas, felicidad, nostalgia, encono, coraje; la fuerte presencia de la emoción retumba en sus paredes. El Colón se mantuvo intermitente, cobijando a las diversas ligas locales durante años, pero resurgió en la década de los años 80 del siglo pasado mediante la Liga Invernal Veracruzana y la Liga del Golfo. Por aquellos tiempos defendieron la franela del club local Salvador Colorado, Raúl Olmos, Gustavo y Ezequiel Bello, “Pájaro” Martínez, Blanco, Ernesto Terán, Porfirio Ruiz, Fili Durán, entre otros.

Y es que Xalapa, tiempo atrás, se había posicionado como plaza beisbolera de abolengo. Una década después de la inauguración del Colón, es decir, en 1953, Chileros, dirigidos por el cubano Martín Dihigo como manager-jugador, fueron campeones de la poderosa Liga Invernal Veracruzana con Buck Leonard, Wilfredo Salas, Jorge “Charolito” Orta y Chato Bello como artífices de la ofensiva xalapeña. No obstante, para la temporada de 1959, Chileros de Xalapa fueron la sensación de la liga y en el país por el gran trabuco que armaron con jugadores de la talla de Beto Ávila, Felipe “Clipper” Montemayor, Jaime Corella, “Pasitos” Echeverría, Benjamín “Papelero” Valenzuela, Miguel “Becerril” Fernández, Pilo Gaspar, Memo López y Chato Bello, entre otros. Fueron el equipo más taquillero y la sensación del momento. A donde iban los Chileros llenaban estadios. ¡Qué tiempos aquellos!

De los beisbolistas xalapeños, mención especial merece Gustavo “Chato” Bello, pionero de una dinastía de extraordinarios peloteros cuyo apellido sigue siendo sinónimo de prestigio como atletas de alto rendimiento en la pelota caliente. Bello fue profeta en su tierra, hijo pródigo, buen mentor que guió y aconsejó a beisbolistas locales. Jugó varias temporadas en el béisbol profesional mexicano con equipos como Tampico, Ciudad Juárez, Saltillo y Guanajuato. En Ligas Menores de Estados Unidos jugó para Bisbee-Douglas y El Paso en las ligas Arizona-Texas y en la Southwest International League, respectivamente.

El Colón merece vestir nuevas galas, necesita un reencuentro con su pasado, requiere nuevos bríos, convocar a niñxs, jóvenes y adultos alrededor del béisbol. Es renovar la vigencia de un deporte segregado por motivos comerciales. La remodelación del Colón es necesaria, apremiante. Es recuperar tiempo y memoria.

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